Conductas

La psicología llega a la conclusión de que las personas que siempre levantan la voz no son dominantes o más seguras, sino que necesitan sentirse escuchadas

Dos personas en la oficina
Imagen de dos personas en la oficina. Imagen generada por IA.

En numerosas conversaciones se tiende a pensar que los sujetos que levantan la voz buscan imponer su presencia, ya que su tono se interpreta como una señal de autoridad, seguridad o carácter fuerte. La psicología desmiente esto exponiendo que existen ciertas conductas que parecen demostrar confianza y que pueden esconder necesidades emocionales que se notan en menor medida. Además, los expertos señalan que levantar la voz no es un sinónimo de fortaleza porque en muchos casos se relaciona con la búsqueda constante de validación y reconocimiento.

¿Qué significa hablar más fuerte?

Elevar el volumen de la voz se asocia a personas líderes naturales, dominantes o individuos acostumbrados a ocupar puestos de poder. Esto significa todo lo contrario, según la psicología contemporánea. Es decir, quienes levantan la voz de manera habitual buscan asegurar que sus opiniones sean escuchadas y tomadas en cuenta. Un comportamiento que se desarrolla en edades tempranas, donde la persona siente que sus necesidades emocionales, pensamientos o sentimientos no reciben suficiente atención.

La teoría de John Bowlby

Las primeras relaciones de la infancia de una persona influyen en la forma en la que las mismas expresan sus necesidades emocionales y buscan atención o reconocimiento en su vida adulta, según la teoría del apego de John Bowlby. Además, se postula que el apego es una necesidad biológica de supervivencia donde el cuidador actúa como base segura.

Lo que hay detrás

Los puntos que se esconden tras los individuos que elevan la voz al hablar son los siguientes:

  • No siempre existe la intención de intimidar.
  • La inseguridad también puede expresarse con volumen alto.
  • Los entornos familiares influyen mucho.
  • La regulación emocional juega un papel importante.
  • Existe una diferencia clara entre firmeza y volumen.
  • Escuchar suele ser más efectivo que imponerse.

El poder de la voz

Los especialistas aclaran que la voz es una herramienta emocional muy poderosa. Además, la voz no sólo transmite información, sino que también comunica estados internos, niveles de estrés, confianza, inseguridad y necesidades afectivas. Por ello, aconsejan observar el contexto ante de juzgar los actos de una persona. El sentirse escuchado mejora el bienestar psicológico y reduce conductas defensivas, según el artículo de Psicología y Mente sobre escucha activa.

Levantar el tono de la voz no significa que haya que justificar las conductas agresivas o irrespetuosas, sino que llama a mirar cuál es la necesidad emocional que está expresando su comportamiento.

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