Una pareja busca voluntarios para vivir gratis con ellos en un pueblo de Córdoba a cambio de cuidar a sus hijos un máximo de 20 horas semanales

Setenta olivos, un huerto que espera manos y un niño de dos años con energía de sobra. Esta es la cotidianeidad en la que descansa una casa de siete dormitorios de un pueblo de Córdoba, en plena Subbética, donde una pareja se instaló en 2025 con la idea de echar raíces. Más de diez meses después, todavía quedan rincones por ordenar y tareas por terminar.
La familia está a punto de crecer y ha decidido abrir sus puertas a un voluntario que quiera quedarse una larga temporada. Ofrece más de lo que suele verse en estos anuncios, aunque la propuesta va acompañada de un requisito que poco tiene que ver con la experiencia, los idiomas o la edad, y que los anfitriones dejan claro desde el principio.
Una pareja busca voluntarios para vivir gratis en un pueblo de Córdoba a cambio de cuidar a su hijo y ayudar en casa
La oferta, publicada en Worldpackers, procede de una familia de tres que vive en Zagrilla Baja, una aldea de Priego de Córdoba. La pareja espera su segundo bebé y necesita ayuda durante el embarazo y los meses posteriores al parto.
A cambio, pide veinte horas de colaboración semanales, con tres días libres, uno más de lo habitual en este tipo de voluntariados.
Para empezar, la tarea principal es cuidar de su hijo de dos años, al que describen como un niño muy enérgico. Según aclaran los anfitriones, los voluntarios deberán jugar con él, entretenerlo y echar una mano en su rutina diaria. Recordemos en este sentido que es bastante común encontrar en estas plataformas voluntariados que involucren cuidar a niños.
A eso se suman las labores domésticas (limpieza, colada y cocina compartida con la familia). Los anfitriones insisten en que el voluntario no hará estas tareas solo, sino junto a ellos, como un miembro más de la casa.
De vez en cuando, y siempre de forma opcional, se podrá despejar trastos, cuidar el huerto o ayudar con los 70 olivos de la finca.
Y aquí cabe remarcar que no hay turnos fijos. El horario se pacta entre todos para equilibrar el trabajo, el descanso y las salidas por la comarca. La familia prefiere estancias largas, así que el perfil ideal es alguien que no tenga prisa por marcharse.
Habitación privada, tres comidas al día y recogida a la llegada: lo que ofrece esta pequeña familia
En cuanto a lo material, la propuesta es de las más completas. El voluntario dispone de una habitación privada, con desayuno, almuerzo y cena incluidos todos los días de la estancia, además de lavandería gratuita y uso libre de la cocina. Incluso, la familia se ofrece a recogerlo cuando llegue y llevarlo hasta la casa, un detalle poco habitual en este tipo de anuncios.
Entre tanto, quien trabaje en remoto andará de suerte, ya que cuentan con internet de alta velocidad y un espacio de trabajo propio.
Y en lo que respecta a los requisitos formales, estos son pocos: tener entre dieciocho y 40 años y un nivel intermedio de español o de inglés. En la misma línea, solo se admiten voluntarios que viajen solos, sin parejas ni amigos.
Corren por cuenta propia los vuelos, el seguro de viaje, el transporte interno y el visado, que no necesitan los españoles.
Así es Zagrilla Baja, la aldea de Priego en la que se desarrolla este voluntariado
Zagrilla Baja tiene 172 vecinos empadronados, según el INE, y forma junto a Zagrilla Alta una pequeña entidad de algo más de 400 habitantes, a unos ocho kilómetros del casco urbano de Priego. Ya en 1849, el diccionario de Pascual Madoz describía la aldea con 21 casas, varias huertas y una ermita, y mencionaba un manantial abundante que daba nombre a un riachuelo.
Por su parte, Priego de Córdoba, con unos 22.000 habitantes, se encuentra a unos 75 kilómetros al sureste de la capital.
Se la conoce como la Ciudad del Agua por la cantidad de manantiales de su entorno, y su símbolo es la Fuente del Rey, terminada en 1803, con 139 caños repartidos entre mascarones y figuras mitológicas. También presume del título de capital del barroco cordobés.

Mientras tanto, el casco antiguo conserva el barrio de la Villa, de origen andalusí, con calles estrechas, fachadas encaladas y macetas en los balcones, además de un castillo con su torre del homenaje.
Y fuera de las murallas, manda el olivar: la comarca tiene su propia denominación de origen protegida, la DOP Priego de Córdoba, que ampara aceites de las variedades picudo, hojiblanca y picual.
Tener fe, la única regla para entrar en esta casa de Zagrilla Baja
La primera y, por ahora, única norma de la casa es que el voluntario sea creyente en Dios, sea cual sea su tradición religiosa. Los anfitriones van más allá y aseguran que encajaría mejor alguien que se haya desprendido de la religión organizada, pero que mantenga la inclinación a buscar la verdad.
Por ejemplo, entre las actividades figuran la oración y el estudio del Corán y de la Biblia, aunque son opcionales.
Para quienes estén interesados, tras haber leído todo este artículo, la candidatura se tramita desde la ficha del voluntariado, que exige crear un perfil y pagar una membresía anual para escribir a los anfitriones. Conviene detallar la experiencia con niños pequeños y la duración prevista de la estancia, dos aspectos que la familia tiene muy en cuenta.
Por ahora, el anuncio solo acumula una reseña de un antiguo voluntario, con cuatro estrellas sobre cinco.