En 1884 fue un regalo del rey de Siam a una inglesa; más de 140 años después es una de las razas de gato más populares del mundo

En 1884, el cónsul general británico en Bangkok, Edward Blencowe Gould, volvió a Inglaterra con una pareja de gatos de Siam llamados Pho y Mia. Según el Consejo de Gobierno de la Afición Felina (GCCF, por sus siglas en inglés Governing Council of the Cat Fancy), los animales eran un regalo para su hermana Lilian.
Pho y Mia forman parte de la historia temprana del gato siamés en el Reino Unido, donde la raza tiene hoy su propio estándar oficial. Más de 140 años después, un criadero británico describe al siamés como una de las razas de pedigrí más populares.
¿Fue el gato siamés un regalo del rey de Siam?
La versión más difundida atribuye el obsequio al rey Chulalongkorn (Rama V). Según el diario tailandés Thairath, el monarca entregó en 1884 una pareja de gatos de Siam al cónsul británico en Bangkok, que después los llevó a Inglaterra.
El vínculo con la corte de Bangkok aparece también en textos de la época. Según Cat-o-pedia, la autora Frances Simpson escribió en The Book of the Cat (1903) que algunos de los primeros siameses llegaron «directamente del palacio de Bangkok». El registro de un club felino de entonces inscribió a uno de ellos como «macho siamés real».
Sin embargo, el origen del nombre de la raza es muy anterior a esos viajes. El nombre procede de Siam, el país que pasó a llamarse Tailandia en 1939. Según el GCCF, el siamés deriva del gato tailandés wichien maat, que aparece descrito en el Tamra Maew, un libro de poemas sobre gatos de entre los siglos XIV y XVIII.
Los primeros gatos de Siam en Inglaterra
En 1885, Pho y Mia tuvieron su primera camada de tres crías. Los gatitos se exhibieron ese año en la exposición del Crystal Palace, donde causaron sensación entre los visitantes, según el criadero británico. Sin embargo, las tres crías murieron poco después. Algunas crías de la pareja se llamaron Duen Ngai, Kalohom y Khromata.
Al año siguiente, en 1886, Eva Forestier Walker y su hermana Ada importaron otra pareja con sus crías. Según el GCCF, la mayoría de los siameses modernos desciende de unos once de aquellos primeros ejemplares importados al Reino Unido.
En 1898, un gato llamado Wankee se convirtió en el primer campeón de la raza en el Reino Unido. Había nacido en Hong Kong tres años antes. Poco después, en 1901, Lilian Gould (conocida más tarde como Lilian Veley) cofundó el Club del Gato Siamés (Siamese Cat Club, en inglés), que todavía hoy apoya a la raza.
¿Cómo es el gato siamés actual?
El gato siamés tiene un cuerpo mediano, largo y atlético, con las patas traseras más altas que las delanteras. La cabeza tiene forma de cuña y perfil recto, con orejas grandes y ojos orientales de un «azul intenso y brillante». Su pelaje es corto, fino y brillante, y apenas necesita cepillado.
Los primeros siameses que llegaron a Inglaterra eran más robustos, y la silueta estilizada se puso de moda a mediados del siglo XX. Aquellos ejemplares eran de color seal point, es decir, con las extremidades de un marrón muy oscuro. Actualmente, el GCCF reconoce 32 combinaciones de colores y patrones, entre ellas el azul, el chocolate y el lila.
Las crías nacen de color crema claro o blanco, y las puntas oscuras aparecen al cabo de una o dos semanas. Ese patrón depende de un pigmento sensible a la temperatura, ligado al llamado gen himalayo. El estrabismo y la cola torcida, presentes en los primeros gatos, hoy cuentan como defectos graves.
En cuanto al carácter, el organismo británico describe al siamés como un gato extrovertido y a menudo ruidoso, que «exige atención y formar parte de la familia». Es muy inteligente y necesita juguetes y rascadores. Además, tolera mal pasar el día solo y se muestra muy leal con la persona que elige.
Los machos pesan entre 4,5 y 7 kilos, y las hembras, entre 3,5 y 5,5. Su esperanza de vida ronda los 10 a 15 años, aunque algunos alcanzan los 20. Entre sus posibles problemas de salud, el GCCF menciona el linfoma mediastínico, el asma y la atrofia progresiva de retina.