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Ni vinagre ni bicarbonato de sodio: ésta es la mejor solución contra la cal persistente en el cabezal de la ducha

Cal en el cabezal de la ducha
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

La acumulación de cal en el cabezal de la ducha es uno de los problemas más comunes en el baño y, aunque puede parecer insignificante, puede convertirse en un auténtico quebradero de cabeza con el paso del tiempo. Los orificios por los que sale el agua empiezan a obstruirse debido a la acumulación de minerales, especialmente calcio y magnesio, y, en consecuencia, el chorro pierde fuerza.

Para eliminar las incrustaciones blanquecinas, muchas personas recurren al vinagre blanco o al bicarbonato de sodio.  Sin embargo, existe otra alternativa que merece la pena conocer: el ácido cítrico, que ayuda a disolver los depósitos sin necesidad de frotar con fuerza. Además, no deja el olor característico del vinagre, lo cual es un gran punto a favor.

Cómo limpiar el cabezal de la ducha con ácido cítrico

El procedimiento es sencillo, aunque conviene hacerlo con cuidado. Antes de empezar, es importante consultar las recomendaciones del fabricante del cabezal, especialmente si tiene un acabado especial. Estos son los pasos a seguir:

  1. Si el cabezal se puede desenroscar, retíralo del flexo de la ducha.
  2. Comprueba si tiene alguna pieza desmontable, como un pequeño filtro, que haya que limpiar por separado.
  3. Utiliza un producto desincrustante suave a base de ácido cítrico, siguiendo las instrucciones de dilución y aplicación que indique la etiqueta.
  4. Una vez finalizado el proceso, aclara el cabezal con abundante agua tibia para eliminar cualquier resto del producto.
  5. Finalmente, monta de nuevo las piezas, comprueba que las juntas están bien colocadas.

Ahora bien, no todos los modelos permiten retirar el cabezal de la ducha. En este caso, se puede utilizar un paño suave humedecido con un producto antical para limpiar el cabezal de la ducha. Es importante no aplicar directamente aerosoles o líquidos de limpieza sobre los mecanismos internos de la ducha.

Vinagre y bicarbonato

El vinagre blanco y el bicarbonato de sodio son dos de los productos más utilizados en la limpieza del hogar. Sin embargo, los expertos advierten de que no todos los productos actúan de la misma manera sobre la suciedad.

El vinagre contiene ácido acético, que puede ayudar a disolver los depósitos de cal. Sin embargo, algunos fabricantes desaconsejan su uso sobre determinadas griferías y acabados porque puede deteriorar los materiales. El bicarbonato, por su parte, tiene propiedades ligeramente alcalinas y se utiliza habitualmente como limpiador suave, pero no es el producto más indicado para disolver las incrustaciones minerales.

También existe un error bastante extendido: mezclar vinagre y bicarbonato pensando que sus propiedades se potencian. En realidad, ambos reaccionan entre sí y se neutralizan, por lo que la efervescencia que aparece no significa necesariamente que la mezcla sea más eficaz para eliminar la cal.

Errores a evitar

Aunque eliminar la cal parece una tarea sencilla, existen algunos errores que pueden acabar deteriorando el cabezal. Uno de los más habituales es utilizar estropajos metálicos o productos abrasivos para intentar retirar las manchas blancas; aunque puedan eliminar parte de la suciedad, también pueden provocar arañazos y estropear los acabados.

Otro error consiste en utilizar agujas, alfileres u otros objetos puntiagudos para desatascar los pequeños orificios, pero estos pueden deformar o dañar las boquillas de silicona que incorporan los cabezales modernos. Tampoco es aconsejable utilizar cualquier producto antical sin comprobar antes su composición. Algunos contienen sustancias demasiado agresivas para determinados metales, recubrimientos y piezas de plástico.

Manchas de moho

El moho se desarrolla en espacios cálidos y húmedos, como el  baño. Por eso, la prevención es fundamental para evitar que estos hongos se extiendan y acaben convirtiéndose en un problema difícil de solucionar.

Una de las medidas más eficaces consiste en ventilar el baño con regularidad, sobre todo después de ducharse. Abrir la ventana o utilizar un extractor ayuda a renovar el aire y reducir la humedad acumulada. Asimismo, conviene retirar las gotas de agua de los azulejos y la mampara, además de mantener una temperatura adecuada.

Sin embargo, cuando el moho ya ha hecho acto de presencia, es necesario actuar cuanto antes. Las pequeñas manchas oscuras que aparecen en las juntas, las esquinas o el techo pueden extenderse si no se eliminan a tiempo. Para combatirlas existen diferentes soluciones, desde productos específicos hasta algunos remedios caseros.

Entre las alternativas se encuentra el alcohol de limpieza de alta graduación, preferiblemente de al menos un 70% de alcohol, siempre que sea compatible con la superficie que se va a tratar. El vinagre se puede utilizarse en algunas superficies resistentes, pero no es adecuado para todos los materiales, especialmente determinadas piedras naturales y juntas de cemento.

En ocasiones, el problema va mucho más allá de unas simples manchas superficiales. Si el moho penetra en los materiales de las juntas, no se puede eliminar por completo mediante una limpieza convencional. Esto ocurre especialmente cuando existe humedad constante, filtraciones o un deterioro previo de los materiales. Cuando hablamos de juntas de silicona, si presentan manchas negras persistentes o grietas, lo más recomendable es retirarlas y colocar silicona nueva adecuada para zonas húmedas.

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