Ni cortinas ni ventilador: los arquitectos dicen que para no pasar calor por la noche lo mejor es colocar un toldo durante el día
Existen trucos que sólo funcionan de noche para refrescar la habitación en verano. Sin embargo, los arquitectos consideran que para dormir sin pasar el calor tenemos que empezar a tomar medidas durante el día, cuando el sol pega más fuerte.
Si el sol ha entrado durante todo el día por el cristal, la vivienda acumula calor en paredes, suelos, muebles y ventanas. Y eso, cuando nos vayamos a la cama, vamos a sufrirlo.
Según los arquitectos, la solución más efectiva es evitar durante el día que la radiación solar atraviese la ventana del dormitorio. ¿Cómo lo podemos lograr? Y lo más eficiente no son las cortinas, sino un buen toldo. Te explicamos por qué.
El truco de los arquitectos para enfriar una habitación en verano antes de dormir
En verano no sólo es importante protegernos a nosotros mismos del calor, también hay que defender nuestra casa de la radiación solar si no queremos pasar calor por la noche.
Y lo más efectivo es que instales un toldo, ya que es mucho más eficiente que las cortinas. Y es que la cortina bloquea la luz cuando el sol ya ha atravesado el vidrio.
Puede oscurecer la habitación y reducir la sensación de deslumbramiento, pero una parte importante del calor ya ha entrado en casa. En cambio, el toldo trabaja por fuera.
Un toldo frena la radiación antes de que llegue al cristal, protege la ventana y puede dar sombra también a una parte de la fachada. Si el sol no golpea directamente el vidrio, el interior se recalienta menos y la casa llega a la noche con menos temperatura acumulada.
Por eso no todos los elementos que dan sombra funcionan igual. En verano, una sombra exterior suele ser mucho más útil que una interior si el objetivo real es dormir mejor.
Cómo usar el toldo para refrescar la casa por la noche en verano
El toldo debe desplegarse antes de que el sol incida con fuerza sobre la ventana. Esperar a que el cristal ya esté caliente reduce buena parte de su utilidad.
El objetivo es proteger la casa durante las horas de radiación directa y abrir después cuando el exterior permita ventilar. Primero se evita que entre calor; luego se intenta expulsar el que haya quedado dentro.
Las persianas también funcionan como barrera exterior, pero el toldo tiene la ventaja de que queda separado de la fachada y puede favorecer cierto movimiento de aire entre la tela, la ventana y el muro.
La cortina sigue siendo útil para privacidad o para controlar la luz, pero no debería ser la primera defensa contra el calor. Cuando el sol ya ha atravesado el vidrio, el interior se recalienta.
Aviso de los arquitectos: esperar a la noche para combatir el calor es un error
Esperar a la hora de dormir para combatir el calor es empezar con la batalla perdida. Cierras cortinas, enciendes el ventilador e intentas conciliar el sueño. Pero el calor ya se ha instalado en tu dormitorio.
Los edificios tienen inercia térmica. Es decir, los materiales absorben calor durante el día y lo van liberando poco a poco después, incluso cuando el sol ya ha desaparecido.
Por eso algunas casas no se refrescan ni de madrugada. No es sólo que haga calor fuera, es que el interior arranca la noche con paredes, cristales y superficies que todavía conservan parte del calor recibido.