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¿Es mejor comprar carne de vacuno con grasa amarilla o blanca? Los expertos resuelven la duda

Carne de vacuno
Carne de vacuno en un supermercado. (Imagen generada por IA)

Cuando entramos al supermercado y llegamos a la sección de las carnes de vacuno o cuando pedimos al carnicero del barrio que nos dé carne de vacuno, se nos abren dos frentes: carne de vacuno con grasa amarilla o blanca.

¿Qué diferencia hay? Es un debate que pasa desapercibido, ya que pueden ser carnes de un mismo animal e incluso de un mismo corte. El color blanco en la comida suele dar una percepción de limpieza, mientras que el amarillento da una impresión de que ese alimento está rancio o es de peor calidad, pero nada más lejos de la realidad; es casi al revés.

En resumidas cuentas, el tono de la grasa radica en la alimentación del animal y su edad, siendo por lo general mejor la grasa amarilla si buscas un sabor más intenso, un perfil nutricional más saludable y un proceso de maduración óptimo.

Grasa amarilla de la carne de vacuno

El origen de este color reside en los animales que han sido alimentados con pasto fresco y forraje, o que se trata de animales más viejos.

Este color de grasa ofrece a la carne un sabor mucho más intenso y profundo. Es la grasa ideal para procesos de maduración, ya que aporta el aroma idóneo para aportar untuosidad y un aroma inigualable a nivel culinario.

A niveles nutricionales, esta grasa concentra mayores niveles de ácidos grasos como el omega-3. Esta grasa también carga con antioxidantes provenientes de los betacarotenos y la vitamina E del pasto, lo que a nivel saludable la hace una mejor opción.

Grasa blanca de la carne de vacuno

Este color de grasa se asocia a los animales jóvenes, que se han alimentado principalmente con pienso, grano y maíz en cebaderos, donde no han gozado de mucha libertad. Los animales jóvenes tienden a tener grasa más clara, ya que no les ha dado tiempo de acumular pigmentos en su organismo.

Los cereales de los que se alimentan estos animales no contienen betacarotenos, por lo que no se pigmenta la grasa. Su sabor, comparado con la grasa amarilla, es más suave, tierno y sutil. Es una carne ideal para aquellas personas a las que no les guste un sabor intenso a carne.

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