El Gobierno reconoce el ‘efecto llamada’ de sus medidas para una nueva invasión: «Ninguno se va a regularizar»
Fernando Grande-Marlaska insiste en que las relaciones con Marruecos son "estrechas" y "basadas en la lealtad"

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha comparecido este jueves desde Ceuta, donde se ha trasladado para reunirse con Juan Jesús Vivas, presidente de la ciudad autónoma, y con el delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez. En declaraciones ante los medios, ha insistido en que la relación de España con Marruecos está «basada en la lealtad» y es «absolutamente estrecha», aunque niega que se vaya a suspender el acuerdo de extradición con el país vecino y avisa de que «ninguno de ellos va a ser regularizado».
«No puedo atisbar ninguna cuestión relativa a lo que me están manifestando», ha indicado Grande-Marlaska, al ser preguntado por las declaraciones del titular de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, que en la víspera dijo que se planteaban suspender este acuerdo bilateral al considerar que no existe reciprocidad entre las políticas migratorias de los dos países.
«La cooperación y la coordinación en materia de extradiciones con el Reino de Marruecos, así como en cooperación judicial, siempre ha sido, es y será extraordinaria y excepcional», ha anunciado el ministro del Interior, tratando de enfriar el choque con Marruecos, durante su segunda visita a Ceuta desde la invasión cuyo flujo de entrada principal se produjo el pasado 30 de julio.
En este sentido, el titular de Interior ha subrayado que antes de ser ministro trabajó como magistrado en la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, encargada de la «tramitación de todas las extradiciones», y por tanto conoce de primera mano que Marruecos colaboraba en esta materia.
Al ser preguntado de nuevo por las amenazas lanzadas desde Rabat, ha reiterado que las relaciones bilaterales en todos los ámbitos «son absolutamente estrechas y basadas en la lealtad». «No puedo atisbar ninguna cuestión relativa a lo que me están manifestando», ha añadido.
Así, Marlaska ha seguido elogiando la actitud de Marruecos durante esta crisis pese a los señalamientos de pasividad a los agentes marroquíes, que permitieron la entrada constante de personas durante 24 horas, y de las cifras que elevan a 10.000 los inmigrantes ilegales que aún permanecen en Ceuta.
En línea con la versión oficial que repite el Gobierno, ha señalado que la llegada de inmigrantes ilegales del 30 de julio fue un hecho «excepcional», pero también la respuesta conjunta fue «extraordinaria» y permitió que la mayoría de los que habían cruzado retornasen en los días siguientes.
Esa respuesta rápida, insiste, es consecuencia de una relación «de confianza y lealtad» con Marruecos que, dice, se ha forjado en los últimos años. Desde que está en el Gobierno, dice, ha sido testigo de cómo se ha «cimentado» esa relación de colaboración y cooperación que ha permitido «desincentivar la migración irregular» y «desmantelar un número importante de redes criminales» de tráfico ilegal de migrantes y evitar, por tanto, «que mucha gente perdiera la vida en ese trayecto».