Maria Montessori y la poderosa lección sobre el aprendizaje: «Lo que la mano hace, la mente lo recuerda»
La pedagoga italiana defendió que los niños no deben limitarse a escuchar y memorizar
Ni cada tres semanas ni cada mes, los dentistas coinciden: "El cepillo de dientes hay que cambiarlo cada tres meses"
La reflexión de Luis Rojas Marcos, psiquiatra: "La mujer española vive mucho porque habla mucho"
Poner un lazo amarillo en el pomo de la puerta de tu casa: para qué sirve y por qué recomiendan hacerlo

«Lo que la mano hace, la mente lo recuerda». La reflexión de Maria Montessori resume una de las ideas fundamentales de su revolucionaria propuesta educativa, ya que los niños aprenden de manera especialmente significativa cuando pueden tocar, manipular, experimentar y participar activamente en aquello que están descubriendo. Más de un siglo después de que desarrollara su método, la investigación educativa y cognitiva continúa estudiando los beneficios del aprendizaje activo y de la participación directa en los procesos de adquisición de conocimientos.
Una pedagoga adelantada a su tiempo
Maria Montessori nació en Italia en 1870 y se convirtió en una de las primeras mujeres italianas en obtener el título de Medicina. Posteriormente, desarrolló una propuesta educativa que acabaría extendiéndose por numerosos países. La Association Montessori Internationale, organización fundada por ella en 1929, mantiene actualmente su legado educativo.
Su método nació de la observación directa de los niños y de la convicción de que necesitaban un entorno que favoreciera su autonomía. Frente a una enseñanza centrada exclusivamente en escuchar, Montessori defendió una educación en la que el niño pudiera actuar sobre el mundo para comprenderlo.
Aprender haciendo
Montessori entendió que la educación no podía reducirse a que un adulto transmitiera información mientras el niño permanecía como un receptor pasivo. Su propuesta colocó en el centro la actividad del propio alumno, con materiales diseñados para que pudiera explorar conceptos abstractos mediante experiencias concretas.
En los ambientes Montessori, los niños trabajan con objetos que proporcionan experiencias sensoriales concretas y actividades de la vida real. El objetivo es que desarrollen progresivamente el movimiento, la percepción, el lenguaje y el pensamiento.
Las manos como herramienta
Para Montessori, las manos tenían un papel extraordinario en el desarrollo intelectual. «Las manos son los instrumentos de la inteligencia». No se trataba simplemente de que los niños estuvieran entretenidos manipulando objetos, sino de utilizar esa actividad para desarrollar capacidades cognitivas y motoras.
Por eso, sus aulas incorporaban materiales específicamente diseñados para ser utilizados con las manos. Clasificar, ordenar, encajar, verter, abrochar o construir permitía al niño enfrentarse a problemas concretos y comprobar directamente el resultado de sus acciones.
El niño como protagonista
Esta concepción modificó profundamente el papel del profesor. En Montessori, el adulto no desaparece ni deja al niño completamente solo. Su función consiste en observar, preparar el entorno y presentar los materiales de manera adecuada, permitiendo después que el alumno trabaje y descubra progresivamente por sí mismo.
El entorno preparado es, precisamente, uno de los elementos esenciales del método. Los materiales se organizan para que el niño pueda elegir actividades adecuadas a su desarrollo y trabajar con ellas durante periodos prolongados, favoreciendo la concentración y la autonomía.
Más que memorizar
La frase adquiere así un significado que va mucho más allá de la educación infantil. Aprender algo de memoria puede permitir reproducir una información durante un examen, pero comprenderla profundamente requiere establecer conexiones y utilizar ese conocimiento.
La investigación reciente sobre aprendizaje activo también apunta en esa dirección. Un ensayo comparó aprendizaje activo e instrucción pasiva y estudió tanto los resultados de aprendizaje como la percepción que tenían los propios estudiantes sobre lo que habían aprendido.