Felicidad

Los expertos en felicidad están convencidos de que el secreto para una buena vida reside en un simple hábito diario

Expertos en felicidad
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Según diversos estudios, el contacto con la naturaleza tiene numerosos beneficios para el bienestar físico y mental. El canto de los pájaros, el movimiento de las hojas con el viento o el sonido del agua al correr crean un ambiente que ayuda a reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo. Estos estímulos naturales favorecen la relajación y permiten disfrutar del momento, dejando a un lado las distracciones habituales del día a día.

Asimismo, caminar, correr, practicar yoga o nadar son algunas de las actividades que pueden realizarse al aire libre, combinando los beneficios de la actividad física con los de pasar tiempo al aire libre. El contacto con la naturaleza también puede favorecer la curiosidad, la imaginación y la capacidad de concentración. Los nuevos paisajes, sonidos y estímulos despiertan el interés por el entorno y ofrecen oportunidades para aprender y desarrollar nuevas ideas.

Beneficios de pasar más tiempo en la naturaleza

Una investigación dirigida por la científica Olga Braçe, de la Universidad de Sevilla, encontró que el hecho de contemplar espacios naturales desde la ventana puede estar relacionado con un menor riesgo de ansiedad y depresión. El estudio, publicado en la revista científica Environmental Research and Public Health, se basó en una encuesta transversal realizada en Carmona (Sevilla) para analizar el papel que tiene la naturaleza en la salud mental.

Para ello, se tuvieron en cuenta distintos factores, como las características sociodemográficas, los hábitos de vida y la percepción del propio estado de salud. Los resultados revelaron que los adultos que pueden observar zonas verdes desde sus casas presentan un menor riesgo de sufrir ansiedad y depresión, lo que apunta a que el simple contacto visual con la naturaleza podría tener un efecto tranquilizador y favorecer el bienestar psicológico.

«Las vistas a espacios verdes desde el hogar pueden contribuir a mejorar la salud mental de la población, en particular, a reducir la ansiedad y la depresión. Los resultados sugieren que los adultos que no tienen acceso a vistas a espacios verdes desde casa presentan un mayor riesgo de ansiedad y depresión. Los resultados del estudio demuestran que las vistas a espacios verdes se asocian con un menor riesgo de ansiedad y depresión. Los elementos naturales no son solo un atractivo o una fuente de placer, sino esenciales para el bienestar y la recuperación mental. Por lo tanto, una vista desde la ventana, que proporciona un contacto prolongado con el entorno natural, debe considerarse un elemento clave en el diseño urbano», concluye Olga Braçe.

Consejos prácticos

Teniendo en cuenta la relación entre el entorno natural y el bienestar emocional, merece la pena incorporar pequeños hábitos que permitan disfrutar más de la naturaleza en el día a día. Una de las opciones más sencillas consiste en pasar tiempo al aire libre de forma habitual, ya sea paseando por un parque o recorriendo senderos de montaña. Estos momentos permiten desconectar de las preocupaciones cotidianas y disfrutar de un ambiente más tranquilo.

Por otro lado, los expertos insisten en la importancia de crear pequeños espacios verdes en el hogar con plantas de interior para crear un ambiente más agradable y mantener cierto contacto con la naturaleza. En 1989, la NASA  identificó varias plantas capaces de absorber determinados contaminantes, entre ellos el benceno y el formaldehído. Entre las más conocidas se encuentran el poto, una enredadera resistente y fácil de cuidar; el espatifilo, de flores blancas; la sanseviera, que necesita poco riego; la palmera de bambú, que prefiere los espacios sombríos, y el ficus robusta, que requiere abundante luz indirecta.

Asimismo, visitar parques nacionales, reservas forestales, bosques o playas permite descubrir paisajes diferentes y disfrutar de experiencias enriquecedoras. Cada entorno ofrece estímulos diferentes que pueden ayudar a mejorar el estado de ánimo. Durante estos paseos también se puede practicar la atención plena, prestando atención a los sonidos, los colores, los aromas y las texturas del entorno.

El contacto con los animales es una de las mejores opciones para reforzar esta conexión. Observar aves, visitar espacios de conservación de fauna o participar en actividades de voluntariado relacionadas puede proporcionar experiencias positivas y una mayor sensación de conexión con el entorno natural. Por último, practicar actividades físicas al aire libre permite combinar los beneficios del ejercicio con los de estar en contacto con la naturaleza. Caminar, montar en bicicleta, practicar yoga en un parque o realizar rutas de senderismo son algunas alternativas que contribuyen al bienestar físico, mental y emocional.

«El contacto con la naturaleza activa mecanismos biológicos que contribuyen al bienestar psicológico. Estar en entornos naturales disminuye la presión arterial, reduce la frecuencia cardíaca y estimula la relajación muscular. Este efecto calmante es especialmente beneficioso para personas que sufren de trastornos de ansiedad y depresión. Por otro lado, el ruido constante y las demandas de la vida urbana pueden generar una sobrecarga sensorial que afecta negativamente al sistema nervioso», señala la Fundación ANAED.

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