La nueva casa de Francisco Rivera y Lourdes Montes en Sevilla: más de 300 metros de parcela y patio andaluz
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La familia formada por Francisco Rivera y Lourdes Montes prepara un importante cambio de escenario en Sevilla. Después de más de una década vinculados a su conocido domicilio en pleno centro de la capital hispalense, el matrimonio ha puesto sus ojos en una nueva vivienda que responde mucho más a las necesidades de una familia numerosa y que permite imaginar una vida más tranquila, con espacios exteriores y ese carácter sevillano que tanto forma parte de su identidad. La nueva casa, situada en el barrio de El Porvenir, cuenta con una parcela de más de 300 metros cuadrados y uno de sus grandes atractivos es un patio de inspiración andaluza.
De un piso con vistas al Alcázar a una casa con jardín
Durante años, la vivienda de Francisco Rivera y Lourdes Montes ha sido uno de esos hogares de famosos que despiertan curiosidad precisamente porque, pese a encontrarse en pleno centro de Sevilla, conseguía transmitir la sensación de refugio privado. La pareja se instaló allí en 2013, en un dúplex de unos 250 metros cuadrados situado en una ubicación privilegiada, muy cerca del Real Alcázar, la Catedral y el hotel Alfonso XIII.
El piso, además, tenía un elemento difícil de igualar: unas vistas privilegiadas al Alcázar y dos amplias terrazas, una de ellas junto al muro del conjunto monumental y sus jardines. La casa se había convertido con el paso del tiempo en mucho más que una vivienda. Era el lugar en el que crecieron Carmen y Curro, donde llegó Nicolás en abril de 2025 y donde Lourdes fue dejando su particular sello decorativo.
Ahora, sin embargo, la familia parece haber encontrado una alternativa que encaja mejor con la nueva dimensión que ha adquirido su vida.

El Porvenir, el nuevo escenario familiar
La nueva casa se encuentra en El Porvenir, uno de los barrios más reconocibles y cotizados de Sevilla, muy próximo al Parque de María Luisa y marcado por sus viviendas de carácter residencial. El entorno supone un cambio importante respecto al centro histórico: menos tránsito, más privacidad y, sobre todo, la posibilidad de disfrutar de una vivienda con espacios exteriores propios.
La parcela supera los 300 metros cuadrados, una dimensión que permite pensar en una casa mucho más cómoda para una familia que ha ido creciendo con los años.
La vivienda llevaba tiempo siendo objeto de comentarios y especulaciones, ya que las obras habían sufrido algunos parones. Ahora, todo apunta a que el proyecto ha llegado a buen puerto y que la pareja se encuentra ante una nueva etapa residencial.
Y hay un detalle que encaja especialmente bien con el estilo de vida de los Rivera Montes: el patio.

Un patio andaluz como protagonista
Si hay un elemento capaz de resumir la personalidad que Lourdes Montes ha imprimido a muchos de sus espacios, ese es el gusto por las casas cálidas, vividas y alejadas de una decoración excesivamente impersonal. En la nueva vivienda, el patio de inspiración andaluza adquiere un protagonismo especial y se convierte en uno de los grandes atractivos de la propiedad.
No resulta extraño. La relación de la familia con las tradiciones andaluzas es evidente y el propio universo de Lourdes, vinculada a la moda flamenca y a la estética sevillana, encuentra en este tipo de espacios un escenario especialmente natural.

Lourdes Montes, también detrás de la decoración
Si algo ha quedado claro en los últimos años es que Lourdes Montes no entiende la decoración como una cuestión puramente estética. Su anterior casa estaba llena de objetos personales, fotografías familiares, libros, dibujos de sus hijos y recuerdos vinculados a la trayectoria de Francisco.
En el salón, por ejemplo, convivían fotografías familiares con objetos taurinos del diestro y hasta un traje de luces. También estaban muy presentes los recuerdos de Carmina Ordóñez y Paquirri, dos figuras fundamentales en la vida de Francisco Rivera.
La diseñadora ha demostrado además que no busca crear viviendas que parezcan sacadas de un catálogo. En su casa, las piezas contemporáneas compartían espacio con muebles clásicos, obras de arte y recuerdos familiares. Un estilo que también se aprecia en el salón, donde los sofás de terciopelo azul, la madera oscura, las obras de arte y los objetos decorativos construían un ambiente elegante pero doméstico.
Por eso, uno de los grandes interrogantes que deja esta nueva mudanza es cómo será el interior de la vivienda de El Porvenir y hasta qué punto Lourdes volverá a convertirla en un reflejo de su personalidad.

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