Arturo Pérez-Reverte: «La cultura es la única herramienta de resistencia que nos queda frente a la manipulación y la estupidez»
La reflexión de Arturo Pérez-Reverte sobre el futuro
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Arturo Pérez-Reverte nació en 1951 y pasó su infancia y juventud en un contexto social muy distinto al actual. Su entorno familiar estaba todavía marcado por referencias propias del siglo XIX, una perspectiva histórica que, según explica, ayuda a entender mejor la enorme transformación que pueden experimentar las sociedades en unas pocas generaciones. El escritor reconoce que el paso de los años le ha llevado a cuestionar muchas de las certezas que durante su juventud daba prácticamente por inamovibles. En vez de considerar este cambio como una derrota, lo entiende como una forma de aprendizaje.
A sus 74 años, el escritor reconoce que afronta la última etapa de su vida con tranquilidad, aunque también con inquietud e interés intelectual ante lo que percibe como una «profunda transformación de la civilización». En una entrevista reciente, aseguró que quizá le queden «cinco o seis años de vida», pero dejó claro que su principal preocupación no es su propia muerte, sino el futuro del mundo que ha conocido.
«La cultura es la única herramienta de resistencia que nos queda frente a la manipulación y la estupidez»
Esta afirmación resume buena parte de su visión sobre el momento actual, en el que cada vez resulta más sencillo recibir información, pero no necesariamente comprenderla. La cultura exige mucho más que simplemente tener acceso a una gran cantidad de información; implica conocer, comparar, cuestionar y disponer de referencias suficientes para diferenciar entre una opinión razonada y un discurso diseñado para influir sobre quien lo escucha.
Esta perspectiva temporal le permite comparar generaciones que han crecido con valores y costumbres completamente diferentes. «Cuando era joven, tenía un montón de certezas», ha señalado. Sin embargo, con el tiempo, esas certezas han dado paso a las dudas. Precisamente, ahí se encuentra una de las claves del valor de la cultura: en su capacidad para impedir que las respuestas sean aceptadas sin un proceso de reflexión.
La preocupación de Pérez-Reverte no se limita, por tanto, a la desaparición de determinados conocimientos, sino a la pérdida de herramientas intelectuales. En este contexto, la cultura no debería entenderse únicamente como un conjunto de conocimientos académicos, sino como especie de filtro que enseña a formular preguntas.
En ese contexto, la cultura aparece como una forma de resistencia individual, entendiendo como tal la capacidad de conservar el pensamiento crítico. Y esa es, en definitiva, la idea que sostiene Pérez-Reverte: frente a la manipulación no siempre existe una respuesta sencilla. En un mundo que cambia a gran velocidad, preservar el pensamiento propio sigue siendo una de las pocas maneras que tiene cada individuo de enfrentarse a la manipulación del entorno.
«Y ahora veo que ese mundo está siendo demolido. Que esa Europa desaparece, se deshace. Entonces yo que había leído tantas veces el final de imperios, Roma, Cartago, Bizancio, el Imperio español, el Imperio británico que he visto, yo por mi vida como reportero, he visto terminar también mundos, países, Yugoslavia, ciudades, gente, vidas, arder casas, bibliotecas. Ahora estoy asistiendo de una manera muy interesada, al final de un mundo que es el mío. Viene otro que será mejor o peor, viene el vuestro, que será mejor o será peor, eso ya depende de vosotros. Yo no voy a estar para verlo, así que no es mi problema. Pero veo el final de un mundo, ¿no? Veo el final de mi mundo, de los valores, de las referencias», explica en conversación con BBVA.
Citas de Arturo Pérez-Reverte
- «Es la duda la que mantiene joven a la gente. La certeza es como un virus maligno. Te contagia de vejez»
- «Una biblioteca no es algo por leer, sino una compañía. Un remedio y un consuelo»
- «En la vida lo malo no es conocer, sino mostrar que se conoce»
- «El problema de las palabras es que, una vez echadas, no pueden volverse solas a su dueño»
- «Después de todo, qué sería de nosotros sin nosotros mismos. La vida es un naufragio, y cada uno echa a nadar como puede»
- «No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente»
- «Los libros son puertas que te llevan a la calle. Con ellos aprendes, te educas, viajas, sueñas, imaginas, vives otras vidas y multiplicas la tuya por mil»
- «Nada hay más despreciable, ni peligroso, que un malvado que cada noche se va a dormir con la conciencia tranquila»
- «Y es verdad que cualquier detalle puede cambiar la vida: un camino que se toma, por ejemplo, o que se tarda en tomar a causa de una conversación, de un cigarrillo, de un recuerdo»
- «Cambia mucho las cosas, en tal sentido, recorrer la Mancha con el Quijote en las manos, visitar Palermo habiendo leído El Gatopardo, pasear por Buenos Aires con Borges o Bioy Casares en el recuerdo»
- «Sería de justicia recordar que, en tiempos de oscuridad, siempre hubo hombres buenos que lucharon por traer a sus compatriotas las luces y el progreso»