Investigadores descubren movimientos en la corteza que apuntan a un posible giro de la península ibérica
Un estudio basado en datos sísmicos y satélites detecta una posible rotación de la península ibérica
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España y Portugal podrían estar moviéndose mucho más de lo que imaginamos. Un grupo de científicos especializados en geodinámica ha descubierto indicios de que la península ibérica estaría girando lentamente en sentido horario debido a las tensiones tectónicas entre las placas de África y Eurasia. Aunque el movimiento es imperceptible para el ser humano y ocurre a una velocidad muy lenta, este hallazgo está despertando el interés en geólogos.
El hallazgo que lo cambia todo
Los expertos utilizaron sistemas GNSS, que es una tecnología muy similar al GPS y es capaz de medir desplazamientos muy pequeños en la superficie terrestre. Gracias a estas mediciones, los científicos observaron que la península ibérica podría estar experimentando una lenta rotación.
Este estudio estuvo liderado por la Universidad del País Vasco y analizó más de 2.000 mecanismos focales de terremotos. Según los investigadores, África sigue empujando lentamente hacia el norte contra Eurasia a una velocidad de entre 4 y 6 milímetros al año. Esa presión constante sería una de las principales causas del movimiento que se ha detectado en la península ibérica.
Consecuencias de este movimiento
Los expertos insisten en que no existe ningún peligro inmediato para los ciudadanos. El movimiento que se ha detectado es muy lento. Sin embargo, comprender mejor por qué sucede esto es fundamental para los científicos para poder estudiar y prevenir futuros terremotos y localizar fallas activas que estén ocultas.
Regiones como el golfo de Cádiz, Andalucía, el mar de Alborán y el norte de Marruecos se consideran áreas con alta actividad sísmica precisamente por la interacción entre las placas tectónicas.
Este hallazgo demuestra que la Tierra está en constante movimiento, aunque no lo parezca. Desde nuestra perspectiva, el planeta parece estable y estático. Los continentes y las placas tectónicas siguen desplazándose de forma lenta desde hace millones de años. La península ibérica podría estar en movimiento sin que nadie lo notara.