Experimento futurista: EEUU arroja al mar 8.200 toneladas de arena rica en un raro mineral para acelerar la absorción de CO2 en el oceáno
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Un equipo de científicos ha comenzado a verter miles de toneladas de arena rica en olivino frente a las costas de Carolina del Norte, en Estados Unidos, para acelerar la capacidad del océano de absorber CO2 y frenar el calentamiento global.
El experimento, en marcha frente al pueblo costero de Duck, busca comprobar si este mineral volcánico puede convertirse en una herramienta contra el cambio climático.
Cómo funciona la arena de olivino en el mar
La empresa responsable del proyecto, Vesta, depositó en julio de 2024 unas 8.200 toneladas de arena de olivino en el fondo marino, formando un banco submarino de 91 por 670 metros a pocos cientos de metros de la costa. Se trata del primer ensayo independiente de captura de carbono oceánica realizado en Estados Unidos con permisos oficiales en regla.
El olivino es un mineral rico en magnesio que se forma en el manto terrestre y aparece de forma natural en rocas volcánicas. Al entrar en contacto con el agua salada, se disuelve poco a poco y libera alcalinidad, lo que reduce la acidez del mar y facilita que absorba más dióxido de carbono de la atmósfera.
Ese carbono capturado no queda flotando en el agua, sino que se transforma en bicarbonato, una forma química estable capaz de permanecer en el océano durante miles de años. Vesta calcula que este primer ensayo podría llegar a retirar unas 5.000 toneladas de CO2, aunque la cifra definitiva dependerá de las emisiones generadas al extraer, transportar y procesar el mineral.
La elección de Duck no fue casual: la zona cuenta con un largo historial de datos oceanográficos recopilados por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos, lo que facilita comparar el estado del agua antes y después del vertido.
Estudios previos ya habían señalado que la eficacia de esta técnica varía según la latitud y las condiciones oceánicas de cada zona, un factor que los responsables del proyecto tuvieron en cuenta a la hora de elegir el emplazamiento.
Un seguimiento de tres años para despejar dudas
El control del experimento corre a cargo de Hourglass Climate, una organización independiente sin ánimo de lucro que, junto al Coastal Studies Institute y la Universidad de Carolina del Norte en Wilmington, llevará a cabo un programa de monitorización de tres años. Se analizarán de forma periódica el agua, los sedimentos y la vida marina de la zona.
Por ahora, los primeros resultados no muestran efectos nocivos significativos sobre el ecosistema, aunque los científicos insisten en que aún faltan datos suficientes para predecir el impacto a gran escala. Un informe de 2025 subrayaba precisamente esa falta de conocimiento como uno de los mayores obstáculos para desarrollar esta técnica con garantías.
Más allá del CO2: protección de costas y respaldo institucional
Los impulsores del proyecto destacan un beneficio añadido: la arena de olivino también podría frenar la erosión costera, combinando así la lucha climática con la protección física del litoral. El éxito de esta doble función dependerá de cómo se comporte el mineral en cada entorno concreto.
La iniciativa cuenta con el respaldo de inversores como Elemental Excelerator y ha recibido financiación de la Serie A liderada por el programa Neglected Climate Opportunities del Grantham Trust. El interés institucional crece: la Casa Blanca ha impulsado un comité sobre eliminación de carbono marino, y el Departamento de Energía y la NOAA coordinan sus investigaciones sobre este tipo de soluciones.
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