Agricultura

Científicos de la UCO aumentan la producción de cereal con menos fertilizantes: la clave es una bacteria que fija el nitrógeno, y el agricultor gana 96 € más por cada hectárea

Hombre mayor trabajando en el campo. Foto: Freepik - gpointstudio
Hombre mayor trabajando en el campo. Foto: Freepik - gpointstudio
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Un equipo de la Universidad de Córdoba ha demostrado que el uso de bacterias fijadoras de nitrógeno permite producir más cereal con menos fertilizante mineral. El ensayo confirma que el agricultor puede mejorar su rentabilidad hasta en 96 euros por hectárea si combina una dosis reducida de abono con la aplicación de estos microorganismos en el suelo del cultivo.

Los resultados forman parte del proyecto europeo LIFE Innocereal EU, cofinanciado por el programa LIFE de la Unión Europea. El trabajo se desarrolló durante las campañas agrícolas 2021/22 y 2022/23 en la Finca Experimental de Rabanales, perteneciente a la Universidad de Córdoba, sobre un cultivo de trigo duro en siembra directa.

¿Cómo permiten las bacterias fijadoras de nitrógeno recortar el fertilizante en el cereal?

El principal hallazgo de la UCO es que una reducción del 30 % del fertilizante nitrogenado no se tradujo en pérdida de cosecha cuando se incorporaron las bacterias al suelo. Ese tratamiento mantuvo una producción de grano equivalente a la del cultivo convencional, con un ahorro de 25,6 euros por hectárea en costes de abonado.

El efecto combinado elevó el beneficio bruto del agricultor en 96 euros por hectárea, un 11,2 % más que en la parcela de control. La clave está en que los microorganismos aportan de forma natural parte del nitrógeno que la planta necesita, lo que reduce la dependencia del abono industrial sin comprometer el rendimiento.

¿Qué son las bacterias fijadoras de nitrógeno y cómo actúan en el suelo del cultivo?

Las bacterias fijadoras de nitrógeno actúan en simbiosis con las raíces del cereal. Captan el nitrógeno presente en el aire y lo transforman en una forma asimilable que suministran directamente a la planta, un proceso que sustituye a parte del fertilizante sintético. Además, esta vía natural disminuye la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

En el ensayo, los formulados bacterianos se aplicaron en polvo sobre el suelo con una mochila de tratamientos, integrados en el manejo habitual de la siembra directa. Se trata de un sistema cada vez más extendido en las zonas cerealistas por su eficiencia agronómica y ambiental.

Los resultados del ensayo con trigo duro en la finca de la Universidad de Córdoba

Según Agroinformación, el tratamiento con un 30 % menos de abono y bacterias generó un 8,8 % más de espigas por metro cuadrado que el control convencional, además de 166 kilos de grano adicionales por hectárea. La variedad empleada fue Athoris, cultivada bajo siembra directa.

El resultado más llamativo llegó con el tratamiento que prescindió por completo del abono y solo utilizó los microorganismos. Según Revista Campo, esa parcela sumó 481,2 kilos más de grano por hectárea, un 16,4 % por encima del testigo.

A ese incremento se añadieron un 22,7 % más de espigas y 608 kilos adicionales de paja por hectárea. En términos económicos, la opción sin abono mejoró el beneficio bruto en 174 euros por hectárea, un 33,1 % más.

El proyecto europeo LIFE Innocereal EU y qué supone para el agricultor

El ensayo se enmarca en LIFE Innocereal EU, una iniciativa que reúne a socios de España, Portugal, Francia, Italia y Grecia. En el consorcio participan, entre otros, el Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (IFAPA), la Asociación Española Agricultura de Conservación Suelos Vivos (AEAC.SV) y la empresa xFarm Technologies.

En conjunto, el proyecto europeo ha logrado mejorar la producción de cereal un 17,2 % y reducir la huella de carbono un 6,6 %.

El trabajo lo firman investigadores del Departamento de Ingeniería Rural de la Universidad de Córdoba, dentro del grupo AGR-126. Según la Universidad de Córdoba, las estrategias basadas en bioestimulantes incrementan el margen económico del agricultor en torno a 100 euros por hectárea y permiten recortar hasta un 30 % la dosis de fertilizante sin pérdida de beneficios.

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