Paleontología

Bombazo en la comunidad paleontológica: descubren en Perú un cráneo y varios huesos de mastodontes de la Edad de Hielo

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Recreación de restos fosilizados de un mastodonte en los Andes peruanos.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Especialistas del Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico de Perú (Ingemmet) han recuperado dos cráneos y varios restos óseos de mastodontes en el lecho y las riberas de un río en el distrito de Chambará, provincia de Concepción, en la región andina de Junín.

Los fósiles pertenecen al menos a tres ejemplares diferentes de mastodonte andino y datan de hace aproximadamente 11.000 a 12.000 años, el final de la última Edad de Hielo.

Entre los restos recuperados hay dos cráneos completos, mandíbulas con su dentición, colmillos, costillas, vértebras y fémures. Uno de los cráneos se encontró a menos de un metro de profundidad del primero, lo que sugiere que la zona concentra varios individuos. Uno de los ejemplares se conserva en estado casi completo, una circunstancia excepcional dada la fragilidad de los huesos fósiles del Pleistoceno.

Cómo era el mastodonte andino que encontraron en Perú y en qué se diferencia del mamut

El mastodonte andino (Notiomastodon platensis) era un pariente prehistórico de los elefantes actuales, pero no debe confundirse con el mamut. Medía entre 2,5 y 3 metros de altura, pesaba entre 3 y 5 toneladas y tenía el cuerpo cubierto de pelo grueso, patas cortas y robustas y colmillos superiores relativamente rectos o con una leve curvatura.

El mamut, en cambio, tenía una cabeza más alta, los colmillos curvados pronunciadamente hacia arriba y un perfil corporal más esbelto. El mastodonte presentaba una cabeza más plana y el hocico más corto que el de los elefantes modernos.

Llegó a Sudamérica desde Norteamérica durante el Pleistoceno, cruzando el istmo de Panamá, y se adaptó a los ecosistemas andinos antes de extinguirse hace unos 10.000 años.

La zona de Chambará, en el Valle del Mantaro, fue en su día un entorno de lagunas y praderas de altura que ofrecía condiciones favorables para estos herbívoros de gran tamaño. El levantamiento progresivo de la Cordillera de los Andes y la desaparición de esas lagunas alteraron el ecosistema de forma irreversible, un proceso que los científicos estudian en paralelo al análisis de estos fósiles.

Qué información aportarán los cráneos al estudio de la megafauna sudamericana

El cráneo es el hueso más valioso para los paleontólogos porque concentra la mayor cantidad de información diagnóstica. La forma y el desgaste de los molares permiten determinar la dieta del animal y su edad aproximada en el momento de la muerte. La estructura de los colmillos indica el sexo y puede revelar patrones de comportamiento.

La morfología general del cráneo permite comparar el ejemplar de Chambará con otros mastodontes hallados en distintas partes del continente y detectar posibles variaciones regionales o adaptaciones evolutivas.

Los investigadores del Ingemmet esperan que el análisis de estos restos aporte datos inéditos sobre las rutas migratorias que siguieron los mastodontes desde Norteamérica y sobre cómo respondieron a los cambios climáticos y geológicos del Pleistoceno tardío en los Andes. El yacimiento de Chambará está considerado uno de los más relevantes de Perú para el estudio de la megafauna de ese periodo.

Si las condiciones de fosilización lo permiten, los científicos también estudiarán la posibilidad de extraer ADN antiguo de los huesos, lo que podría revelar relaciones genéticas con otras poblaciones de mastodontes del continente y precisar aún más su historia evolutiva.

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