Alimentación infantil

La dieta correcta para niños que practican deporte

Los nutrientes básicos como carbohidratos y proteínas, así como fijarse en la hidración, son pautas básicas en la dieta correcta de los niños que practican deporte.

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Las claves para alimentar bien a los niños que hacen deporte

El deporte es esencial en la vida de todos pero en especial la de los niños, ya que pueden ejercitarse, mantenerse en forma, evitar la vida sedentaria y también establecer relaciones de amistad y saber la importancia de trabajar en equipo. Si tus hijos practican deporte será necesario que tengan un buen equipamiento, pero también que cuidemos su nutrición. Conozcamos ahora, cuál es la dieta correcta para niños que practican deporte.

La dieta correcta para niños que practican deporte

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Es importante que, en la edad escolar, los niños se animen y apoyen en la elección de una actividad motora que los estimule y contraste con la tendencia al sedentarismo. Sin embargo, una vez que hayan empezado a entrenar, o durante las primeras carreras y partidos, ¿cómo comportarte desde el punto de vista de la alimentación?.

Los nutrientes básicos

Una de las principales clave en la alimentación de los niños cuando practican deportes, es que no les falten nunca todos  todos los macronutrientes. Precisamente porque la actividad física provoca un estrés inicial en el organismo, cualquier tipo de deficiencia nutricional puede tener consecuencias a largo plazo, de modo que es importante que tengamos en cuenta la ingesta de carbohidratos, proteínas, grasas, y minerales y todo ello de manera equilibrada.

Si el niño lleva una alimentación en la que no falta ninguno de los nutrientes podrá rendir ante cualquier deporte o actividad física sin la necesidad de por ejemplo tener que darle un bocadillo dos horas antes de  un partido o que se lo demos tras entrenar. Tan solo debemos procurar que coma lo correcto, con sus raciones adecuadas al esfuerzo físico y que consultemos, si es necesario, con el pediatra el número de calorías que necesitan ingerir en función del deporte que practican.

La importancia de la hidratación

A la hora de practicar cualquier deporte infantil, es importante que los niños no subestimen el hecho de beber agua, ya que cuando tienen la sensación de sed, en realidad es porque ya hay un indicio de que el cuerpo se encuentra en fase de deshidratación. Beber durante la actividad física, por tanto, no es suficiente sino que es mejor que los niños se acostumbren a beber con frecuencia , sin tener que esperar siempre el estímulo. Para reponer las sales minerales que se pierden con el sudor, se puede recurrir a una mezcla de agua, una pizca de sal de mesa y jugo de limón o naranja , una solución simple y decididamente de bajo costo para ayudar al cuerpo a recuperar el nivel correcto de sodio en la sangre.

Antes, durante y después del deporte

Es frecuente ver a niños que consumen bocadillos dulces o barras de chocolate antes de entrenar o practicar cualquier deporte, con la creencia de que los azúcares simples ingresan al cuerpo rápidamente, dándoles la energía para correr, saltar o nadar. Pero debemos tener mucho cuidado ya que los azúcares simples provocan un aumento en la insulina que, a su vez, provoca una caída en el azúcar en sangre y, por lo tanto, una disminución en el rendimiento.

Antes de la actividad física, por tanto, lo más aconsejable es elegir alimentos ricos en hidratos de carbono complejos en pequeñas cantidades como, por ejemplo, un paquete de galletas saladas combinadas con una fruta, o un pan integral con un poco de mermelada y frutos secos. Incluso comer algo ligero, aproximadamente una hora y media antes del deporte puede ser adecuado.

Durante el entrenamiento, sin embargo, es importante prestar atención a la hidratación: el consejo es beber en pequeños sorbos y a menudo, pero sin llegar a tener nunca el estómago lleno de agua.

Después del entrenamiento, es obligatorio un refrigerio para comenzar a reponer las sustancias y la energía consumidas con el deporte. Una idea puede ser comer algo dulce , si al niño le gusta, porque ayuda a reponer las reservas de glucógeno muscular que se acaban de dañar durante la actividad física. De lo contrario puedes ofrecer frutas, también ricas en azúcares simples, o nuevamente un poco de pan integral con un poco de mermelada o miel, un panecillo, algo que sea equilibrado y, al mismo tiempo, no arruine la cena.

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