Votantes socialistas, ¿qué os parece lo de Ceuta?
Informaciones recientes ya apuntan a que 27.000 militantes socialistas se han dado de baja del PSOE desde que Pedro Sánchez accedió por segunda vez a la Secretaría General, allá por el año 2017. Tomando como referencia unos datos actualizados, el PSOE registraba cerca de 146.000 afiliados, es decir, que las bajas en el partido marcarían un 17,6% del total de 188.000 que se mantenían activos en 2017, y de ser uniforme este porcentaje, a Baleares le corresponden 528 bajas de los 3.000 carnets registrados en el PSIB-PSOE.
El problema es que en determinadas autonomías, las bilingües mayormente, al militante o simpatizante socialista llevan 22 años inoculando el virus del odio, entendiendo por ello no contemplar adversario político, sino enemigo político. Traducción: todos directamente a la abstención; que nadie ose ir a pensar que es posible contemplar otra alternativa que no sea de izquierdas y, por si acaso, el virus del odio lleva un componente disuasorio para no dejar lugar al cambio de opinión, llamado buenismo, definido por la RAE como «actitud de quien ante los conflictos rebaja su gravedad, cede benevolente o actúa con excesiva tolerancia». Conclusión obvia: a los míos con razón o sin ella. Aplicando esta máxima, si en 2023 se registraron 156.000 votos en Baleares afines al sanchismo, no variarán en exceso las elecciones de 2027.
Al menos, por tanto, poco más de 155.000 seguirían votando PSIB-PSOE, salvo sorpresa poco probable, porque este enfermo de odio tiene una salud de hierro. Atento entonces el PP, si quiere revalidar su mayoría del 2023. La extrema izquierda ha comenzado a movilizarse en Baleares con el aviso de los turismofóbicos, jaleados abiertamente por un PSIB-PSOE que en los ocho años del Pacte de Progrés (2015-2023) aprobó 115.000 nuevas plazas turísticas y ahora le echa la culpa al PP por la masificación cuando el PP en los últimos tres años ha concedido 2.000 plazas, no de nueva creación, sino del bolsín previamente aprobado por el Pacte.
El buenismo cosido al discurso de odio es cuestión fundamental para poder entender el comportamiento de los afines al sanchismo (el PSOE no existe, solo el culto al «puto amo»), lo que convierte en un ejercicio de estúpida ingenuidad preguntar a mis queridos votantes baleares de extrema izquierda (la izquierda socialdemócrata también dejó de existir) qué piensan de lo que pasa en Ceuta tras la invasión de 70.000 magrebíes y subsaharianos, el pasado 30 de julio.
Leo en informaciones recientes que lo sucedido es una «crisis migratoria»; incluso al día siguiente escuché en la radio pública RNE que se trataba de una «crisis humanitaria». ¡Cojones!, al parecer lo que sí es una invasión en toda regla y en flagrante violación de la soberanía nacional española, no es asunto de guerra híbrida, sino una «crisis humanitaria». En el caso de que el locutor woke de RNE hablase de crisis humanitaria para el conjunto de la población ceutí, entonces me retracto con mucho gusto.
El desfile del presidente Sánchez y de algunos de sus ministros por Ceuta ha sido manifiestamente patético. ¿Cómo lo habéis visto, queridos votantes socialistas de Baleares? ¿Os habéis enterado de que ha sido un escándalo a escala internacional? ¿Pensáis que si Ceuta y Melilla son «españolísimas», en palabras de la ministra de Defensa, deberían enviarse varias banderas de la Legión para garantizar la integridad de nuestras fronteras? ¿Y el papelón de la ministra, antes podemita y ahora sumarita? La médica y madre, que se apuntó durante la pandemia a ser una liberada sindical en lugar de ejercer el oficio en momentos extremadamente trágicos para el pueblo español, tiene a su mando la competencia sanitaria de Ceuta, desbordada a consecuencia de la invasión y, pese a ello, se ha empeñado en que no pasa nada, y que solo tiene órdenes de dar cifras sobre la atención sanitaria a invasores, que ya es de coña. ¿Qué dice vuestro escandaloso buenismo al respecto?
Por cierto, ¿qué os parece que ahora empiece el sanchismo a echar la culpa al presidente ceutí, Juan Jesús Vivas? ¿Sabéis que no tiene competencias en materia de fronteras y de fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, incluso tampoco en Sanidad? ¿No sentís siquiera un poquito de vergüenza ajena?
Teniendo en cuenta que la Assemblea Sobiranista de Mallorca dice que la devolución de Ceuta y Melilla a Marruecos sería «un acto de justicia» y sin que PSIB-PSOE dijera ni pío, parece claro que la ingenuidad de la pregunta es mayúscula. El PP es probable que tampoco haya dicho nada en concreto, aunque es evidente su defensa, sin fisuras, de la soberanía nacional, frente a la plurinacionalidad defendida por la extrema izquierda que lidera Sánchez, aquí, allá y acullá.
Mis queridos votantes socialistas de Baleares, si no os ha conmovido en absoluto la invasión de Ceuta dejando nuestra reputación por los suelos a escala mundial, entonces retiro la pregunta por ingenua, inútil y compruebo que sois en efecto, políticamente, unos muertos vivientes. Que se ponga las pilas el PP, que mayo de 2027 está a la vuelta de la esquina.