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El verano y las vacaciones han llegado, por lo que muchos estamos buscando cuál será nuestro hogar durante los días que estemos de vacaciones. Mucha gente está empezando a utilizar como truco de seguridad y privacidad adicional usar una toalla de hotel, situándola en la puerta de la habitación. Pero, ¿por qué se utiliza?
Existen varias razones por las que poner una toalla enrollada debajo de la puerta nos puede ayudar a conciliar el sueño.
Toalla para aislar el ruido
Uno de los usos que más se le suele dar en los hoteles a las toallas, quitando usos higiénicos, es el de aislante de ruido. La fórmula es sencilla: enrollando la toalla, situándola debajo en el hueco de debajo de la puerta, reducimos significativamente los ruidos que se producen en el pasillo del hotel. Los gritos a primera hora de la mañana o el ruido de las maletas pueden ser perjudiciales para nuestro descanso.
Tapar la luz con una toalla
Aunque las habitaciones cuenten con cortinas gruesas que bloquean las ventanas, el verdadero enemigo del sueño suele estar a la espalda: la luz del pasillo.
La iluminación de los pasillos de los hoteles no se suele apagar por temas de seguridad, por lo que por la noche se mantiene encendida. La luz blanca o amarilla del pasillo se cuela por debajo del hueco de la puerta, perturbando nuestro sueño. La toalla nos puede ayudar a aislar la habitación, ya sea de luces o ruidos.
La toalla soluciona el ruido del aire acondicionado
En destinos calurosos, o donde es verano, el aire frío que genera el aire acondicionado se escapa continuamente debajo de la puerta. Al mismo tiempo, el aire caliente y pesado del pasillo entra por esa rejilla, forzando al termostato del aire acondicionado.
La toalla funciona como un burlete que aísla otro elemento más, que es la temperatura, sumándose a la luz y el sonido. La toalla actúa manteniendo el aire fresco de la habitación, estabiliza la temperatura y evita que el sistema de climatización haga ruidos fuertes por trabajar a máxima potencia toda la noche.