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Usar y tirar: la tendencia que frustra los planes de lucha contra el cambio climático

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Ordenadores portátiles viejos

La tecnología de consumo se encuentra a un nivel máximo de implantación en los hogares, llevando a que la tendencia de usar y tirar se haya acelerado. Esto supone un grave inconveniente a la hora de cumplir con los objetivos de lucha contra el cambio climático. Un informe está alertando sobre el abuso en este tipo de hábitos que está haciendo mucho más difícil llevar una manera de vida respetuosa con respecto a nuestro entorno.

Un informe que no deja lugar a dudas

El informe estima que si la economía fuera más circular y aprovechásemos más nuestros objetos de uso cotidiano, estaríamos reduciendo la extracción y el consumo de recursos en un 28 por ciento, entonces el mundo podría cumplir con el objetivo de calentamiento de París de 1,5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales.  Estamos todavía muy lejos de cumplirlos.

Lo peor de todo, es que no parece haber una tendencia por parte de los diferentes países para implantar medidas que propongan una economía más circular y de aprovechamiento. Estamos extrayendo más recursos de los que somos capaces de reponer al medio ambiente.

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Usar y tirar: la tendencia que frustra los planes de lucha contra el cambio climático

Este informe ha realizado unos cálculos que no dejan lugar a dudas. El uso anual de recursos ha pasado de 89800 millones de toneladas en 2016 a más de 100000 millones de toneladas en 2019 y lo estima en 101400 millones en el pasado 2021, ya que el informe es de mediados de diciembre.

Circle Economy ha revelado que casi todos los materiales extraídos de todo lo que tiramos a la basura se desperdician, con solo el 8,6 por ciento de los materiales reciclados en 2020, lo que denominan, brecha de circularidad. Es sorprendente que con respecto al año 2018 se haya descendido prácticamente medio. Es decir, en 2020 fuimos menos capaces de aprovechar materiales reciclados que con respecto a dos años antes.

«A pesar de que nos estamos volviendo más eficientes con la forma en que usamos los materiales (los ordenadores se están haciendo más pequeñas, los coches más ligeros, el reciclaje está mejorando), estas microganancias en eficiencia simplemente no se están acumulando en relación con el aumento total de la demanda», manifestó el jefe de investigación de Circle Economy.

Desgraciadamente, y según el informe, estas tendencias tan negativas no son solamente referidas al campo tecnológico, sino en todos los sectores, incluido el de la producción de alimentos incluso en algo tan primordial como la construcción de edificios, a pesar de haberse avanzado bastante, todavía se está muy lejos de haber alcanzado la sostenibilidad.

El modelo que tenemos en los países desarrollados de comprar productos de zonas muy lejanas y que se entregan en muy poco tiempo es algo que tiene que cambiar. Probablemente te sientas identificado cuando compres cualquier artículo de pequeño tamaño que viene de China. El impacto ecológico que va dejando es totalmente insostenible.

El informe también ha esbozado estrategias como permitir que los artículos eléctricos, que contienen materias primas muy apreciadas, como oro, plata o cobalto, puedan ser reparados o rediseñados para que sean más fáciles de reciclar. También al introducirse la tendencia de alquilar productos en vez de comprarlos. Es algo que ya ocurre en el sector del entretenimiento, con plataformas como Netflix o HBO; de música como Spotify, o el modelo de suscripción a un vehículo. En vez de comprarlo, te suscribes a él, lo utilizas el tiempo que sea necesario y generas un impacto mucho menor en el medio ambiente.

Nuestros hábitos han de cambiar, el usar y tirar debe dejar de ser la tónica con la que nos movamos y comencemos a  adoptar medidas que ya empleaban nuestros mayores, poder reutilizar un producto muchas veces y exprimir de él todas sus posibilidades.

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