Las RayNeo GT y GT Max te montan tu propia pantalla en cualquier sitio
Una manera diferente de disfrutar de tus contenidos
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Ponerte unas gafas de realidad aumentada en un avión y ver una serie entera sin que la persona de al lado tenga ni idea de qué estás viendo cambia por completo la forma de entender un vuelo largo. Eso es justo lo que ofrecen la RayNeo GT y la RayNeo GT Max, dos gafas que he probado a fondo durante las últimas semanas y que convierten cualquier asiento, ya sea en un tren, en un avión o en el sofá de casa cuando el resto de la familia quiere ver otra cosa, en una pantalla que solo existe para tus ojos.
Así son las RayNeo GT y GT Max, gafas de realidad aumentada, no gafas inteligentes
Antes de nada quiero dejar una cosa clara, porque es la pregunta que más me hacen en cuanto ven estas gafas. No son gafas inteligentes, no son como las Ray-Ban Meta, esas con cámara y micrófono que llevas puestas por la calle y que hablan contigo. Son gafas de realidad aumentada, lo que significa que necesitan ir enchufadas por cable a otra cosa, el móvil, una tableta, el portátil o incluso una consola, y lo que hacen es proyectarte delante de los ojos una pantalla enorme que solo ves tú. No graban nada, no tienen cámara, no sustituyen al teléfono, van con él.

RayNeo ha hecho las dos con la misma idea de diseño, una montura ligera con las patillas gruesas donde meten toda la electrónica, y dos pantallitas micro-OLED escondidas ahí dentro que son las que proyectan la imagen. La diferencia entre una y otra está en lo grande que se ve esa imagen, en el peso y en cómo se ajustan a la cara, y eso se nota bastante más de lo que parece en un principio.
Diseño y comodidad, la clave para llevarlas puestas varias horas
Esto es, para mí, lo que de verdad marca la diferencia entre estas gafas y otras que he probado. Son cómodas, y lo digo tras llevarlas puestas un buen rato seguido, que es donde normalmente se nota si algo aprieta o no. El peso se reparte entre la nariz y las orejas, las almohadillas se pueden mover, y el armazón no se te clava en las sienes como pasa con otros modelos que cargan todo el peso sobre el puente de la nariz.

Entre la GT y la GT Max, la sensación de comodidad me ha parecido prácticamente la misma, las dos se llevan bien puestas durante un buen rato. Donde sí se nota diferencia es en el peso. La GT pesa 68 gramos, diez menos que los 78 de la GT Max, y esos diez gramos apenas se notan al principio, pero al cabo de varias horas seguidas sí que se dejan sentir, sobre todo en la zona de las orejas. Si vas a pasarte una tarde entera con ellas puestas, la GT tiene ahí una ligera ventaja.
La GT Max compensa esa diferencia con tres tallas de ajuste interpupilar, mientras que la GT trae la distancia entre pupilas fija en 64 milímetros, así que si tu cara se sale de esa media, la GT Max encaja mejor.
Las dos aceptan un inserto de lentes graduadas con el sistema Lensology, así que si usas gafas no tienes que renunciar a nada ni ponértelas encima. Y ambas llevan un filtro que RayNeo llama OptiCare, que según la marca atenúa el parpadeo de la imagen a 3.840 hercios para cansar menos la vista en sesiones largas. Es un dato del fabricante, pero coincide con lo que noto yo, ni rastro de esa fatiga típica después de ver una película entera.

Pantalla, campo de visión y la diferencia real entre ambos modelos
Las dos montan el mismo panel micro-OLED de 0,6 pulgadas, con resolución Full HD, el mismo brillo máximo de 1.200 nits y los mismos 120 hercios de refresco en 2D. Sobre el papel deberían verse igual de bien, y en mi experiencia así es, los colores salen intensos y el negro es profundo, como corresponde a un panel OLED.
Lo que cambia de una a otra es el tamaño de la pantalla virtual y el campo de visión, que no es exactamente lo mismo aunque vayan de la mano. Con la GT tienes 46 grados de campo de visión y una imagen que llega hasta las 231 pulgadas vistas a distancia. Con la GT Max ese campo sube a 59 grados, que RayNeo vende como el más amplio que hay ahora mismo entre las gafas de realidad aumentada de consumo, y la pantalla crece hasta las 307 pulgadas.

¿Se nota la diferencia? Sí, sobre todo con contenido inmersivo, una película con planos muy abiertos o un videojuego, porque con la GT Max la imagen te llena más el rabillo del ojo y cuesta menos olvidarte de que en realidad es una proyección y no una pantalla de verdad delante.
Hay algo en la primera vez que te pones estas gafas y arranca una película que resulta un poco raro. Sabes que llevas algo en la cara, notas el peso, ves el borde de la montura si te fijas, y la cabeza te dice que estás viendo una pantalla proyectada, no una real. Esa sensación dura poco, en mi caso un par de sesiones. A partir de ahí, el cerebro deja de darle vueltas al hecho de que sea una proyección y empieza a tratarlo como lo que parece, una pantalla enorme.

Y ahí es donde engancha de verdad. Te metes en la película, el resto del mundo desaparece, y esa sensación de estar completamente aislado con una pantalla gigante solo para ti termina siendo bastante adictiva. Me ha pasado ponerme las gafas para ver un capítulo y acabar viendo dos, simplemente porque cuesta quitárselas una vez que estás dentro.

Audio Bang & Olufsen, muy bueno pero no siempre discreto
El sistema de sonido es el mismo en las dos, cuatro altavoces Bang & Olufsen, con sonido espacial y un modo que llaman Whisper Mode 2.0, pensado para mandar el audio hacia tu oído y que se escuche lo mínimo posible desde fuera. Funciona bien, la separación de canales está cuidada y el volumen da de sobra incluso con algo de ruido de fondo.

Ahora, tampoco te voy a vender que sea un sistema completamente cerrado. Si subes el volumen o estás en un sitio muy silencioso, un vagón de tren vacío por ejemplo, la persona de al lado puede llegar a pillar algo de lo que estás viendo. Conviene saberlo antes de dar por hecho que el audio es cien por cien privado. RayNeo vende aparte un accesorio, el Sound Tube, un tubo que mejora la direccionalidad del sonido, pero no lo he probado yo mismo y no puedo decirte cuánto corrige esto.
Pocket TV Pro, la pieza que las libera del móvil
Aunque lo normal es enchufar las gafas por USB-C al móvil, al portátil o a la consola, no te dejes en el tintero el Pocket TV Pro, un accesorio aparte que cambia bastante el juego. Es un reproductor pequeño con Google TV integrado que se conecta directamente a las gafas y te da acceso a las apps de streaming sin tener que llevar el móvil enchufado todo el rato. RayNeo lo vende como el primer sistema de gafas de realidad aumentada compatible con Dolby Vision.

Para quien viaja es un salvavidas. No dependes de la batería del móvil durante todo el vuelo, porque el Pocket TV Pro tiene su propia autonomía y te deja el teléfono libre para lo que quieras. Y, de paso, admite tarjetas de memoria, para que puedas llenarlas de contenidos y disfrutar sin cortes.
Precio y en qué casos conviene pagar más por la GT Max
RayNeo vende las dos en su tienda europea, la GT por 339 euros y la GT Max por 459. Ciento veinte euros de diferencia, así que merece la pena tener claro en qué se te va ese dinero de más. La GT Max te da un campo de visión bastante mayor, una pantalla virtual más grande y ajuste interpupilar en tres tallas, a cambio de diez gramos más de peso que, como decía antes, sí se dejan notar en sesiones largas. El Pocket TV Pro, el accesorio con Google TV que te libera del cable al móvil, cuesta 219 euros aparte.
Mi veredicto
Si el uso que le vas a dar es de vez en cuando, ver una serie en un vuelo puntual o tener una pantalla grande para un fin de semana con la consola, la GT te vale de sobra, pesa menos y te ahorras un dinero que no es poco. Si lo que buscas es la experiencia más parecida a estar delante de una pantalla de cine, con más campo de visión y un ajuste que encaja mejor con cualquier tipo de cara, la GT Max justifica ese precio de más.

Y lo que tienen en común, que es lo que de verdad las hace interesantes, es que las dos resuelven algo muy concreto, poder ver lo que te dé la gana con privacidad de verdad, estés donde estés, sin que nadie te mire por encima del hombro ni tengas que andar buscando un enchufe. Son gafas de realidad aumentada, no un capricho tecnológico sin sentido, y eso se nota en cuanto te las pones.
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