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Nothing Ear (3a): el diseño enamora, el sonido convence y el precio remata

Nothing apuesta por el diseño transparente, el buen sonido y la conexión multipunto para destacar en el saturado tramo de la gama de acceso

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Nothing Ear (3a)
Foto: Nacho Grosso
Nacho Grosso
  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

Hay un momento, cuando alguien te pide «unos auriculares buenos y baratos», en que te encoges de hombros. El tramo por debajo de 100 euros es el más concurrido del audio de consumo y casi todo se parece. Es decir, mismo plástico, mismo sonido correcto, misma cara de «cumplo y ya está». Los Nothing Ear (3a) llegan a ese barrizal con la idea clara de que si todos suenan parecido, al menos que uno se note. Los he llevado durante días como auriculares principales, en mi caso, la versión amarilla, y esa apuesta funciona mejor de lo que esperaba.

El diseño es lo primero que enamora

Nothing sigue fiel a su estética transparente, esa que deja ver las tripas del aparato como si fuera un objeto de museo. En los Ear (3a) es, de nuevo, una sorpresa. El estuche es pequeño, cierra con un chasquido y, en amarillo, es de esas cosas que sacas del bolsillo y alguien te pregunta qué es. Suena superficial, pero en una categoría donde el diseño suele ser lo primero que se sacrifica, aquí es un argumento de venta real.

Foto: Nacho Grosso

Más allá de la foto para redes, importa el uso diario. Cada auricular pesa 4,53 gramos y se nota, se colocan y te olvidas. Aguantan bien en movimiento, caminando rápido, subiendo escaleras, en transporte público… sin esa sensación de que van a saltar al primer meneo. La certificación IP54 los protege del polvo y de las salpicaduras, así que la lluvia fina o el sudor de un paseo largo no son problema.

Foto: Nacho Grosso

La sorpresa agradable viene por el sonido

Aquí es donde uno espera el recorte, y no llega. Para costar 99 euros, los Ear (3a) suenan mejor de lo que su precio sugiere. Montan un driver dinámico de 12 mm, con diafragma de PMI y TPU, y el resultado es un sonido limpio, con graves que pegan sin embarrar y agudos que se mantienen educados. Es un perfil pensado para disfrutar: pop, electrónica, hip hop y podcasts entran de maravilla.

Foto: Nacho Grosso

¿Le busco las cosquillas? En pasajes con muchos cambios de dinámica se aprecia que falta un pelín de detalle, ese extra que separa a un auricular de 100 euros de uno de 250. Pero es una pega que solo verás si la buscas a propósito. Pero para el día a día van sobrados.

Incluyen el códec LDAC, capaz de transportar más información que el habitual AAC. Es raro verlo a este precio y está bien tenerlo, aunque conviene no engañarse, para Spotify, YouTube o Apple Music sin lossless, la diferencia es más de características que a la hora de escuchar.

La cancelación de ruido es correcta, sin milagros

Nothing declara una cancelación activa de banda ancha de hasta 45 dB. Ese número es de catálogo y conviene tratarlo como tal. En uso real, la ANC hace bien su trabajo con los ruidos constantes y graves, el zumbido del aire acondicionado, el fragor del tráfico, el runrún del avión, pero no te borra del mundo. Las voces cercanas y los ruidos cambiantes se cuelan más de lo que lo harían otros auriculares que juegan en otra liga de precio. El modo transparencia cumple muy bien, la verdad.

Para llamadas hay seis micrófonos y cancelación de ruido ambiental. Funcionan de manera correcta en este ámbito.

Captura: Nacho Grosso

Audio Snapshot, una buena idea a medio hacer

La novedad con la que Nothing quiere diferenciarse es Audio Snapshot. La función graba un fragmento de lo que está sonando, lo guarda en los 32 MB de memoria interna de los auriculares y lo transcribe con inteligencia artificial. La transcripción básica funciona en local y gratis; el modelo más preciso es de pago y necesita conexión.

La idea apunta maneras, pero la ejecución se queda algo corta. Registra lo que escuchas, un trozo de podcast, una canción, de un audiolibro, pero no graba a la vez tu propia voz, donde ya sería algo impresionante, Muchas veces tienes una idea y te la mandas a ti mismo por WhatsApp, grabarla aquí sería canela en rama. Tal como está, es más una curiosidad que una herramienta. Nothing también ofrece grabación de llamadas, pero de momento esta opción no está disponible en España.

Captura: Nacho Grosso

Conectividad y batería, aquí no hay peros

El apartado más redondo. Los Ear (3a) usan Bluetooth 6.0 y, sobre todo, conexión multipunto, puedes tenerlos enlazados a la vez al móvil y al portátil (o la tablet) y saltar de uno a otro sin desemparejar nada. Es de esas comodidades que, una vez la pruebas, no quieres rechazar y verla en unos auriculares de 100 euros se agradece. Son compatibles con Android e iOS, así que da igual el bando.

Foto: Nacho Grosso

En autonomía cumplen lo prometido, ofrecen unas 6 horas por carga con ANC activada y hasta 25 horas más sumando el estuche. Eso es llegar al final del día sin pensar en el cargador y recargar el estuche una vez por semana. La carga es por USB-C, el mismo cable del móvil. No hay carga inalámbrica, y aunque siempre se echa en falta, a este precio es una ausencia que para algunos usuarios puede ser un hándicap, si bien no es mi caso.

Este es mi veredicto

Los Nothing Ear (3a) no son los mejores en nada concreto, y es justo decirlo. No tienen la mejor cancelación de ruido, ni el micrófono más limpio, ni cargan sin cables. Pero hacen algo más difícil, dejar buen sabor en el conjunto. Suenan bien, se llevan de maravilla, aguantan la jornada y ofrecen multipunto, todo por 99 euros y con un diseño que no se parece a nada más de lo que ya hay.

Cómpralos si tienes un presupuesto ajustado por debajo de 100 euros, quieres unos auriculares con carácter y valoras poder saltar entre varios dispositivos sin andar con configuraciones.

A ese precio, y en un mercado donde casi todo es intercambiable, que unos auriculares tengan personalidad ya es media batalla ganada. Estos la tienen, como todos los productos que los londinenses elaboran.

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