iPhone 18 Pro Max: 10 días con el teléfono con el que Apple prefiere no arriesgar
Cámara con apertura variable, más autonomía y un diseño que prefiere no arriesgar este año
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Hay una ilusión muy concreta en abrir la caja de un iPhone nuevo, esa mezcla de curiosidad y ganas de comprobar con las manos si lo que Apple ha contado sobre el escenario se sostiene después, ya con el teléfono fuera de la caja y metido en el bolsillo. Con el iPhone 18 Pro Max esa sensación llega igual de intacta que otros años, y puede que incluso un poco más alimentada por el contexto, porque esta vez comparte generación con el iPhone Duo, el primer plegable de la marca, y uno empieza a usarlo con la pregunta de si el modelo de siempre conserva argumentos propios frente a la novedad de la casa.
El diseño apuesta por la continuidad
Antes de nada, este artículo no es una review, solo son unas primeras impresiones. Dicho esto, comienzo diciendo que Apple no ha querido jugársela con la forma del Pro Max este año, y se nota. Si algo transmite este teléfono nada más cogerlo es la misma sensación de «si funciona no lo toques» que ya dejaban los últimos rediseños de la gama Pro. Tiene sentido, la gran apuesta de esta generación de iPhone no está en el Pro Max, sino en el iPhone Duo, presentado la misma semana y a la venta desde el 23 de octubre. Con esa jugada encima de la mesa, el Pro Max queda como el valor seguro del catálogo, el teléfono que no quiere sorprender a nadie que ya conociera la generación anterior.
Eso no significa que no haya cambios. El cuerpo de aluminio con Ceramic Shield 2 se mantiene, aunque pesa algo más que el de la generación pasada, y el negro de esta unidad es, según los propios datos de Apple, el más oscuro que ha fabricado nunca en un iPhone Pro. La Dynamic Island también se ha reducido en torno a un 25 por ciento y ahora admite hasta tres actividades en directo a la vez, un detalle discreto que solo se aprecia cuando se compara una pantalla junto a la otra. Nada de esto se nota como una revisión de diseño, se siente como pulido.
La pantalla, ¿la gran ausente?
El panel Super Retina XDR de 6,9 pulgadas suma este año un pico de brillo en exteriores de 3000 nits, una capa antirreflectante mejorada y una calibración de color más precisa, según los datos que aporta la propia Apple. Son mejoras que, leídas en una ficha de características, suenan a salto generacional, sobre todo el dato del brillo, que roza terreno que hace pocos años solo prometían los monitores profesionales.
Viniendo de un iPhone 17 Pro Max, no he notado una diferencia que cambie cómo leo, grabo o veo vídeo en la calle bajo un sol fuerte. La pantalla sigue siendo excelente, el ProMotion sigue siendo fluido y el Always-On funciona exactamente igual que antes. Es de las mejoras de esta generación que se quedan en las especificaciones sin llegar a notarse en la mano, aunque conviene matizarlo, quien venga de un iPhone más antiguo sí percibirá el cambio con claridad.

Más eficiente no es necesariamente más rápido
El A20 Pro, fabricado en un proceso de 2 nanómetros, es el chip más potente que Apple ha metido nunca en un iPhone, con una CPU de seis núcleos, una GPU de siete y un Neural Engine de dieciséis. Apple lo acompaña de una cámara de vapor de nueva generación que, según la marca, triplica la superficie de disipación respecto a la generación anterior y coloca el chip junto a la memoria en lugar de encima, un cambio de arquitectura pensado para mover el calor con más eficacia hacia el resto del cuerpo.

En el uso normal, abrir aplicaciones, moverse entre ellas, editar fotos, el rendimiento se nota similar al del año pasado, sin saltos que se noten a simple vista. Lo que sí cambia, y esto es lo que de verdad se aprecia con el teléfono en la mano después de un rato de uso intenso, es que se calienta mucho menos. Esa eficiencia térmica es la explicación real detrás de otro de los grandes argumentos de esta generación, la batería, y conviene entenderlos como una misma historia contada en dos apartados distintos.
La apertura variable, el experimento de esta cámara
Es la novedad más vistosa del sistema de cámaras y, siendo justos, no es para todo el mundo. La nueva cámara principal de 48 megapíxeles incorpora seis láminas cortadas con láser que permiten pasar de f/1.48 a f/4.0 según la escena, controlado por Apple de forma automática o de forma manual desde los nuevos controles Pro. Es una herramienta útil para quien quiere llevar la fotografía en el móvil un paso más allá del automático, jugando con la profundidad de campo de una forma que antes solo estaba al alcance de cámaras con óptica intercambiable.
Para comprobarlo de primera mano hice una misma toma nocturna con las cuatro aperturas fijas, f/1.48, f/1.8, f/2.8 y f/4.0, y el resultado es revelador precisamente por lo que no muestra, las diferencias entre las cuatro fotografías son mínimas a simple vista.

Apple explica que el salto se nota más en la cantidad de luz que entra en la escena, hasta un 50 por ciento más en f/1.48 según la marca, y en la profundidad de campo en tomas de grupo con sujetos a distintas distancias, dos escenarios muy concretos donde la diferencia sí sería más evidente.

Sobre el resto del sistema, el ultra gran angular, el teleobjetivo con zoom óptico de calidad 8x, el modo retrato, el vídeo o la cámara frontal Center Stage, no he tenido ocasión de exigirlos en escenarios variados durante estos diez días, así que que da pendiente para la review completa. Pero dejo en este enlace algunas fotos diversas de su comportamiento.
La batería cambia la relación con el cargador
Apple afirma que este iPhone llega a las 45 horas de reproducción de vídeo y 30 horas de uso, las cifras más altas que ha dado nunca para un iPhone, además de recuperar la mitad de la carga en unos 15 minutos con un cargador de 60W y hasta 25W en carga inalámbrica con MagSafe. Son mejoras que la marca atribuye a una combinación de baterías más grandes, un chip más eficiente y ese nuevo sistema térmico del apartado anterior.
Lo que se nota con el móvil en la mano es que sales de casa con menos miedo a quedarte tirado a media tarde, incluso en jornadas de uso intenso con cámara, navegación y vídeo de por medio. Es un cambio de comportamiento, no solo de cifra, y es probablemente la mejora de esta generación con más impacto real en cómo se usa el teléfono cada día.

Editar fotos y ganar fluidez, así se nota iOS 27 cada día
De todo lo que trae iOS 27, lo que más ha terminado calando en el uso diario no es lo más publicitado. Las nuevas herramientas de edición de Fotos, que permiten extender el encuadre de una imagen o eliminar elementos no deseados sin salir de la propia aplicación, son de esas funciones que uno prueba una vez por curiosidad y termina usando de forma habitual. A eso se suma una sensación general de mayor agilidad en todo el sistema, una mejora transversal que Apple no vende con una cifra concreta pero que se acaba notando en la fluidez de todos los días.
De Apple Intelligence y la nueva Siri AI hay menos que contar de lo que cabría esperar. Siri AI llega en español con iOS 27.1 previsiblemente a mediados de octubre, pero solo fuera de la Unión Europea, así que nosquedamos otra vez sin la versión completa por motivos regulatorios. Buena parte de lo que Apple presenta como bandera de esta generación de software sigue, por tanto, sin poder valorarse desde aquí.
El tamaño Pro Max, una pregunta distinta si ya lo tenías
Esta es la pregunta que muchos análisis dan por hecha y quiero matizarla. Vengo de un iPhone 17 Pro Max, así que no puedo hablar del salto desde un modelo más pequeño ni de un cambio real en cómo se agarra o se guarda en el bolsillo, porque para mí no lo hay. Quien llegue desde un iPhone de tamaño estándar sí notará ese salto en pantalla, en autonomía y en cómo cambia sujetar un teléfono de este tamaño durante horas.
Lo que sí puedo confirmar es que la diferencia frente al Pro estándar sigue estando donde siempre ha estado, en la pantalla de 6,9 pulgadas frente a las 6,3 del Pro y, sobre todo, en la batería, con esas 45 horas de vídeo frente a las 36 del modelo pequeño. Para quien ya usa un Pro Max, la pregunta relevante no es si compensa el tamaño, sino si compensa el salto generacional, y ahí la respuesta depende de cuánto valore la eficiencia térmica y la autonomía frente a una cámara que sobre el papel impresiona más de lo que se nota.
Lo que más me ha convencido
La batería, sin ninguna duda. Es la mejora que más veces he agradecido a lo largo de estos diez días, sobre todo en jornadas con mucha cámara, navegación y mensajería de por medio, donde otros años ya habría estado pendiente de un enchufe a media tarde.
De forma menos evidente, también me ha convencido la eficiencia térmica que hace posible esa batería. Es un cambio de fondo, poco vistoso de cara al público, que explica por qué el teléfono se comporta mejor sin necesidad de sentirse más rápido, y que probablemente pesará más en el día a día de la mayoría que la propia apertura variable.
Lo que hay que tener claro
La pantalla y, en menor medida, la apertura variable, no porque estén mal resueltas, sino porque prometen más de lo que terminan aportando en el uso cotidiano de alguien que no exprime la fotografía manual. Son mejoras reales, medibles en un laboratorio, que cuesta encontrar en el uso normal de cualquier día.
La exclusión de Siri AI en España sigue restando algo de sentido a la palabra inteligencia en el nombre de la función estrella de este iOS, y es un recordatorio incómodo de que buena parte del discurso de Apple sobre inteligencia artificial todavía no se aplica del todo a quien compra el teléfono aquí.

Quién le puede sacar partido a este iPhone 18 Pro Max
Sobre todo, para quien viene de un iPhone antiguo, de un 15 Pro hacia atrás, que notará el salto en todos los frentes a la vez, pantalla, batería y rendimiento sostenido incluidos. También para quien hace fotografía o vídeo de forma habitual y quiere manejar manualmente la profundidad de campo, aunque sea un público más reducido de lo que Apple da a entender en su presentación.
Además, para quien depende de la batería durante jornadas largas, sea por trabajo o por estilo de vida, y para quien usa el teléfono como herramienta de trabajo, este iPhone es un acierto. Para quien ya tiene un iPhone 17 Pro Max y no toca los controles manuales de cámara, en cambio, el salto es mucho más difícil de justificar.
Lo que me quedo del iPhone 18 Pro Max pasados estos diez días
Pasado este tiempo lo que me llevo del iPhone 18 Pro Max es la imagen de un teléfono que ha decidido mejorar lo que ya funcionaba bien en lugar de reinventarlo. La cámara con apertura variable es la que se lleva los titulares, pero el cambio que de verdad se instala en el día a día es otro, un chip que rinde igual sin calentarse y una batería que quita presión al cargador.
En esta generación Apple ha puesto todos los focos en el iPhone Duo, el Pro Max se queda como la opción de quien no necesita un teléfono que sorprenda, sino uno que aguante. Y viniendo de Apple, eso algo que no suena a epílogo, sino a sentencia.