Un velero robot de 1,2 metros cruza solo el Atlántico en 127 días y logra lo que nadie había conseguido en 16 años
Salió de Gran Canaria el 7 de mayo y llegó al este de Barbados el 13 de septiembre tras unos 5.400 km a vela, con el sol solo para su electrónica.
Alemania lo vuelve a hacer: crea un panel solar sin soldaduras que apenas pierde eficiencia
Un dron submarino descendió a 5.600 metros y encontró un diente de 13 cm de un megalodón, recubierto por capas de metal acumuladas durante millones de años

Mide más o menos lo que un niño de siete años, no lleva a nadie a bordo y nadie lo ha manejado a distancia. Aun así, el C-Star PC13, un velero robot de la empresa británica Oshen, ha cruzado el Atlántico de punta a punta. Zarpó de Gran Canaria el 7 de mayo de 2026 y llegó a la zona de meta, al este de Barbados, el 13 de septiembre.
Es el primer barco que completa el Microtransat Challenge, una competición para barcos autónomos que, según la compañía, acumulaba más de 30 intentos fallidos desde 2010. ¿Y eso de que cruzó el océano solo con energía solar? No exactamente. Lo empujó el viento, y el sol se limitó a mantener encendido su cerebro electrónico.
Un velero sin nadie al timón
El C-Star PC13 tiene 1,2 metros de eslora, es decir, de largo. Es la mitad del máximo que permite el reglamento de la prueba, que fija un tope de 2,4 metros contando timón y antenas.
La norma más dura es otra. Una vez que el barco sale, el equipo no puede corregir el rumbo ni darle órdenes. Si alguien interviene, el intento queda descalificado.
Por eso todo depende de un programa informático instalado a bordo. Según Oshen, decide solo hacia dónde ir según el viento, las corrientes y la energía que le queda. Vamos, que hace de capitán y de navegante a la vez.
El sol no empuja, solo alimenta
El velero lleva unos pequeños paneles solares que recargan sus baterías, como esas lámparas de jardín que se cargan de día. Esa electricidad alimenta los sensores, el ordenador y el sistema que envía los datos a tierra.
También tiene una pequeña hélice eléctrica de apoyo, pero en la categoría de vela no se puede usar. Así que la travesía se hizo solo a vela, aprovechando los vientos alisios, que soplan de este a oeste cerca del ecuador y que ya usaban los barcos europeos para llegar a América.
Olas de nueve metros y un timón rebelde
El viaje no fue un paseo. Hacia el día 113, entre el 28 y el 29 de agosto, el robot entró en la zona de influencia de la tormenta tropical Dolly, con olas de hasta 9 metros. Es la altura de un edificio de tres plantas.
Según la empresa, a mitad de camino el timón empezó a responder de forma extraña, seguramente por un exceso de rozamiento. El software lo detectó y ajustó sus correcciones sin ayuda humana.
Ojo con las cifras. Oshen habla de 127 días y 2.926 millas náuticas (unos 5.400 kilómetros) desde Gran Canaria. El seguimiento oficial de la competición, que cuenta desde la línea de salida, marca 117 días y casi 18 horas.
«Estamos encantados de haber completado por fin el Microtransat», ha señalado Anahita Laverack, consejera delegada y cofundadora de Oshen. Ni siquiera en las últimas horas tenían claro que llegara a la meta.
Tercer intento y un huracán de categoría 5
¿Suerte de principiante? Nada de eso. El primer intento de la firma, en 2023, se quedó en 20 días y unos 10 kilómetros. El segundo aguantó 277 días y cubrió tres cuartas partes del Atlántico, hasta que un temporal destrozó la vela.
La compañía, con sede en Plymouth (Reino Unido), ya tenía otra prueba de fuego. En septiembre de 2025, su C-Star PC8 se metió en el huracán Humberto en una misión con la NOAA, la agencia oceánica y atmosférica de Estados Unidos. Aquel huracán llegó a la categoría 5, la máxima, con vientos sostenidos de unos 260 kilómetros por hora.
El informe final del Centro Nacional de Huracanes estadounidense reconoce que las observaciones de los C-Star ayudaron a reconstruir la trayectoria de Humberto. No está mal para un barquito de poco más de un metro.
Para qué sirve un barco robot
Estos veleros miden la temperatura del agua y del aire, la presión, la humedad, la salinidad y la densidad del mar. Según Oshen, pueden reunir hasta 2 millones de datos al día, muy útiles para las previsiones del tiempo.
La empresa quiere desplegar flotas coordinadas, igual que la ciencia ya manda algún dron submarino a las profundidades. Entre los usos que plantea están vigilar huracanes, la pesca ilegal y los cables submarinos.
También prepara versiones con hidrófonos, micrófonos que escuchan bajo el agua, en la línea de otros sistemas de vigilancia submarina. Si se cumplen sus planes, el océano se llenará de pequeños oídos flotantes.
Los detalles de la travesía se han publicado en los canales oficiales de Oshen.
Crédito de la imagen: U.S. Navy photo by Mass Communication Sp (Wikimedia Commons, dominio público).