Varta, la marca de pilas que viajó a la Luna, cae en insolvencia tras 139 años por una batería del tamaño de un botón
Varta AG y tres filiales pidieron la insolvencia en julio de 2026 en Stuttgart; las pilas de consumo quedan fuera y unas 2.300 personas esperan comprador.
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¿Qué tienen en común una expedición al Polo Norte, el primer paseo lunar y los auriculares inalámbricos? Una marca alemana con 139 años de historia. Varta, nacida en 1887, está en pleno procedimiento de insolvencia, y lo que la ha puesto contra las cuerdas no es la pila de toda la vida, sino una batería recargable no más grande que un botón.
Eso sí, nada de correr al supermercado. Las pilas AA y AAA con su logo no desaparecen de momento, porque la división de consumo, Varta Consumer Batteries, se ha quedado fuera del proceso. El golpe lo recibe la parte más tecnológica del grupo, la que fabrica microbaterías y celdas de ion litio en Alemania.
Qué le ha pasado a Varta
El 24 de julio de 2026, Varta AG y tres filiales pidieron la insolvencia ante el juzgado local de Stuttgart. Entre ellas está Varta Storage, la rama que hace equipos para guardar en casa la electricidad de las placas solares. Cuatro días después, el tribunal nombró administrador provisional al abogado Tobias Wahl.
La empresa habla de un mercado peor, menos demanda, un cambio de divisas en contra y la pérdida de un gran cliente, lo que le abría un agujero de financiación a partir de 2027. ¿Y quién era ese cliente? Varta no lo nombra, pero distintas informaciones apuntan a Apple y sus auriculares.
Mientras tanto, las fábricas siguen en marcha y la agencia de empleo alemana adelanta el subsidio por insolvencia para que la plantilla cobre a tiempo. Según el administrador, en las cuatro sociedades trabajan unas 2.300 personas.
La pila de botón que lo cambió todo
El producto estrella de esta parte del grupo se llama CoinPower. Son pilas de botón recargables de ion litio, de entre 9,4 y 16,1 milímetros de diámetro, que trabajan a 3,7 voltios. Una pila de botón alcalina corriente da 1,5 voltios y, cuando se agota, va directa al contenedor.
¿Cómo funciona? Piensa en un columpio. Al cargarla, los iones de litio viajan de un extremo al otro de la celda, y al usarla hacen el camino de vuelta soltando energía. Meter todo eso en algo del tamaño de una moneda de un céntimo exige líneas de montaje muy automatizadas y un control milimétrico.
La compañía asegura haber vendido miles de millones de estas pilas. Van en auriculares, relojes inteligentes, sensores médicos o llaves de coche sin contacto.
300 millones de dinero público
Alemania apostó fuerte por esta tecnología. En junio de 2020, el Gobierno federal, Baviera y Baden-Wurtemberg concedieron a Varta una ayuda pública de 300 millones de euros para ampliar su fabricación de celdas en Ellwangen y Nördlingen.
Ese dinero formaba parte de un proyecto europeo aprobado por Bruselas en diciembre de 2019, con hasta 3.200 millones de euros de siete países. La idea era no depender de Asia para algo tan básico como las baterías. ¿Ha funcionado? En el caso de Varta, de momento no.
China controla buena parte de la cadena de las baterías y produce a una escala que abarata cada unidad, desde celdas diminutas hasta baterías enormes para coches. Es como si una panadería de barrio compitiera con una fábrica que hornea millones de barras al día.
Según ha trascendido, la planta de Nördlingen dejará de producir en octubre de 2026, con unos 350 empleos menos. Europa ya discute cómo responder a esa presión en otros sectores, como el de los híbridos chinos.
De Nansen a la Luna
Lo de Varta escuece por lo que representa. Adolf Müller fundó en 1887 en Hagen la fábrica de acumuladores que dio origen al grupo. Según la historia oficial de la empresa, aquellos acumuladores aguantaron 50 grados bajo cero en la expedición de Fridtjof Nansen al Polo Norte.
En 1969, la cámara que acompañó a Neil Armstrong en la Luna llevaba baterías Varta, siempre según la compañía. Casi seis décadas después, la firma pelea por sobrevivir.
Qué puede pasar ahora
Wahl ha abierto un proceso de venta y habla de un número alentador de interesados. Las opciones van desde un comprador para varias áreas hasta la venta por partes o el cierre de lo que no se pueda financiar. El empresario austriaco Michael Tojner, accionista junto a Porsche, ya ha mostrado interés por las microbaterías.
¿Y el usuario de a pie? Poca cosa, por ahora. Las pilas del mando seguirán en las estanterías. Lo que está en juego es si Europa puede seguir fabricando baterías pequeñas o si también esa pieza acabará llegando de fuera.
La nota oficial sobre el procedimiento de insolvencia se ha publicado en la web de Varta.
Crédito de la imagen: Raimond Spekking (Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0).