Sociedad

Diez años de prisión a un padre que agredió sexualmente a su hija porque se lo dijo “la luna”

Una imagen de la luna (Foto: GIDEON KNIGHT)
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La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Las Palmas ha condenado a nueve años y 8 meses de prisión a B.A.Y.A. por agredir sexualmente a su hija porque se lo dijo “la luna” cuando ésta llegó al domicilio familiar en Gran Canaria, existiendo la medida de seguridad de internamiento en un centro psiquiátrico durante el mismo tiempo.

En concreto, la sala ha condenado al hombre, nacido en 1950, a nueve años de prisión por un delito de agresión sexual, a cinco meses de prisión por un delito de amenazas graves y a otros tres meses por un delito de maltrato familiar.

De esta manera, se ha considerado probado que, sobre las 21.10 horas del 15 de abril del año 2015, el acusado se encontraba en su casa cuando llegó su hija de la calle.

En ese momento, el hombre agarró por el cuello a la hija, por lo que ésta intentó coger el bolso para volver a irse mientras su padre la insultaba y amenazaba de muerte alegando que la mataría porque “me lo ha dicho la luna”.

La víctima logró quitarse a su padre de encima y se dirigió hacia el dormitorio para pedir auxilio mediante el teléfono, algo que no consiguió puesto que el hombre la empujó contra la cama y la intentó asfixiar agarrándola del cuello para amedrentarla mientras continuaba con las amenazas y los insultos.

Además, le quitó la ropa y, tras decirle “Tú quieres macho, pues te voy a dar macho”, abusó sexualmente de su hija desoyendo las súplicas de la víctima, a quien repitió que lo estaba haciendo porque “la luna me ha dicho que tengo que hacer esto” y que no saldría más de casa.

En un despiste del hombre, la hija consiguió mandar un mensaje de voz a su cuñada en la que le pedía a su padre que no la violara ni la matara, creyendo éste que la víctima se estaba dirigiendo a él.

B.A.Y.A. continuó golpeando a su hija mientras que en un momento dado llegó al domicilio el hermano de la víctima alertado por su mujer, a quien había mandado el mensaje de voz, logrando liberarla y siendo atendida en casa de una vecina, además de retener a su padre hasta la llegada de los efectivos policiales.

Con todo, la Sala entendió que el hombre, privado de libertad desde el 16 de abril de 2015, presentaba en el momento de los hechos una alteración importante de la percepción de la realidad que le rodeaba compatible con una afectación importante de sus capacidades cognitivas, entre moderada y grave.

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