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¿A qué hora es tu última comida? Los científicos han descubierto por qué incluso una cena perfectamente saludable dificulta la pérdida de peso

El organismo necesita recibir nutrientes variados para cumplir todas sus funciones

Esto demuestra que la alimentación no solo aporta energía, sino que también actúa como una señal informativa

Muchas personas creen que, por consumir alimentos saludables, pueden hacerlo en cualquier cantidad

La pérdida de peso es, a simple vista, una cuestión matemática sencilla: consumir menos calorías y moverse más. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja y está condicionada por factores hormonales, metabólicos y emocionales que muchas veces pasan desapercibidos. Cada vez más investigaciones señalan que el organismo no responde únicamente a lo que comemos, sino también al momento en que lo hacemos, a la calidad del descanso y al nivel de estrés acumulado. Por eso, muchas personas sienten frustración al comprobar que, pese a sus esfuerzos, la báscula apenas cambia. En este sentido, es importante saber de qué forma funciona el cuerpo para abandonar mitos y adoptar hábitos realmente efectivos y sostenibles.

Uno de los aspectos que más interés despierta actualmente es la relación entre el horario de las comidas y el ritmo circadiano. Según explica Centro Nacional para la Información Biotecnológica, comer fuera del horario diurno habitual altera el reloj biológico interno y afecta a la regulación hormonal, al metabolismo y hasta a la microbiota intestinal. En la misma línea, un análisis publicado en Medium sostiene que cenar tarde puede desencadenar un auténtico “desastre hormonal”, favoreciendo la resistencia a la insulina y dificultando la pérdida de grasa. Esto demuestra que la alimentación no solo aporta energía, sino que también actúa como una señal informativa para el organismo. Cuando el cuerpo recibe comida en momentos inadecuados, interpreta que sus ritmos naturales están desordenados y responde almacenando más grasa y utilizando peor la energía disponible.

¿Cuál es el impacto del reloj biológico en la pérdida de peso?

El organismo necesita recibir nutrientes variados para cumplir todas sus funciones. Según el Centro Júlia Farré, una dieta equilibrada debe ser completa, suficiente y segura. Esto significa que debe proporcionar la energía necesaria para el día a día y evitar tanto los excesos como las carencias nutricionales.

El cuerpo humano funciona siguiendo ciclos internos que regulan el sueño, el apetito y el gasto energético. Durante el día, el metabolismo está más preparado para procesar alimentos y utilizar la energía de forma eficiente.

Sin embargo, por la noche, el organismo entra en una fase de descanso y recuperación. Comer tarde obliga al cuerpo a trabajar cuando debería relajarse, algo que perjudica la digestión y favorece la acumulación de grasa.

Los expertos del Centro Nacional para la Información Biotecnológica señalan que los horarios irregulares de alimentación pueden desajustar las hormonas relacionadas con el hambre y la saciedad.

«Esto provoca que aparezcan más antojos, especialmente de alimentos ultra procesados y ricos en azúcar, dificultando todavía más mantener hábitos saludables a largo plazo», mencionan.

¿Por qué comer sano no siempre significa comer bien?

Muchas personas creen que, por consumir alimentos saludables, pueden hacerlo en cualquier cantidad. Sin embargo, el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla advierte que algunos productos considerados sanos tienen una elevada densidad calórica. Por ejemplo, los frutos secos, las semillas y aguacates aportan grasas beneficiosas, pero también muchas calorías en pequeñas porciones.

Por este motivo, controlar las raciones sigue siendo importante incluso dentro de una dieta equilibrada. A veces el problema no está en el tipo de alimento, sino en la cantidad consumida. Así, aprender a escuchar las señales reales de hambre y saciedad puede marcar una gran diferencia en los resultados.

¿Cómo se relaciona el ejercicio, la composición corporal y la pérdida de peso?

Otro motivo frecuente por el que cuesta perder peso es realizar un ejercicio poco adecuado. El organismo se adapta rápidamente a rutinas demasiado suaves o repetitivas, por lo que la intensidad también juega un papel clave.

El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Sevilla recomienda incorporar actividades que aumenten realmente el esfuerzo físico y aceleren el metabolismo. Además, destacan que no siempre que baja la grasa disminuye el peso total.

Cuando una persona gana masa muscular, el cuerpo puede verse más firme y saludable, aunque la báscula apenas cambie. El músculo ocupa menos espacio que la grasa y consume más energía incluso en reposo, por lo que mejorar la composición corporal suele ser más importante que perder kilos rápidamente.

La importancia de dormir y reducir el estrés para la pérdida de peso

El descanso insuficiente altera la regulación de la glucosa y aumenta el deseo de consumir productos procesados y ricos en azúcar. Dormir menos de seis horas de forma habitual perjudica el equilibrio hormonal y dificulta la recuperación muscular tras el ejercicio.

A esto se suma el estrés crónico, que incrementa los niveles de cortisol. Esta hormona favorece el almacenamiento de grasa, especialmente en la zona abdominal. Por eso, dedicar tiempo al descanso, la actividad física y las técnicas de relajación son una parte esencial del control del peso.