Leer en varios idiomas podría retrasar hasta cinco años la aparición de la demencia
El bilingüismo y la lectura sostenida ayudan a reforzar la reserva cognitiva y la flexibilidad cerebral
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En una sociedad marcada por la hiperconexión, las pantallas y el consumo rápido de información, los expertos insisten en la importancia de recuperar hábitos que estimulen el cerebro de forma más profunda y sostenida. Uno de ellos es la lectura, una actividad que no solo activa la memoria, sino también la atención, el lenguaje y la imaginación, favoreciendo así la creación y reorganización de conexiones neuronales.
Según explica en un comunicado de prensa la especialista en neurofisiología clínica de Monarka Clinic, Estela Lladó-Carbó, leer supone «entrenar el cerebro», ya que obliga a distintas áreas cognitivas a trabajar de forma coordinada y fortalece la capacidad de adaptación mental ante nuevos aprendizajes y situaciones.
La experta destaca además que este efecto puede potenciarse cuando la lectura se realiza en varios idiomas. El uso habitual de más de una lengua se asocia a una mayor eficiencia de las redes cerebrales relacionadas con la atención, la flexibilidad cognitiva y el control ejecutivo. De hecho, en un estudio de la Universidad de York, en Canadá, se concluyó que las personas bilingües podrían presentar síntomas de demencia entre cuatro y cinco años más tarde que las monolingües. «La lectura activa simultáneamente memoria, atención y redes emocionales, y cuando se realiza en varios idiomas refuerza la flexibilidad cerebral y la capacidad de compensar el deterioro», subraya Lladó-Carbó.
El estilo de vida, clave
Sin embargo, la lectura no es el único hábito relacionado con la protección cerebral. Desde Mayo Clinic recuerdan que mantener un cerebro sano depende en gran medida del estilo de vida y de pequeños hábitos cotidianos capaces de preservar las neuronas y reducir el riesgo de deterioro cognitivo.
Entre las principales recomendaciones de sus especialistas destacan la práctica regular de ejercicio físico, mantener una alimentación saludable, dormir entre siete y nueve horas diarias, proteger la cabeza frente a traumatismos y controlar enfermedades como la hipertensión, la diabetes o los problemas cardiovasculares, todos ellos factores estrechamente relacionados con la salud cerebral.
Además, desde el centro médico subrayan la importancia de mantener una vida social activa y de desafiar constantemente al cerebro mediante actividades intelectuales. Leer, aprender un idioma, tocar un instrumento, resolver crucigramas o iniciar nuevos hobbies ayudan a mantener activas las redes neuronales y pueden contribuir a preservar la memoria y la capacidad de razonamiento.
Sobreexposición digital, un problema
Otro de los aspectos que más preocupa actualmente a los expertos es el impacto del estrés crónico y de la sobreexposición digital sobre la atención y la concentración. En este sentido, la lectura vuelve a jugar un papel importante, ya que obliga al cerebro a reducir el ritmo y salir del estado de alerta constante provocado por las notificaciones y estímulos digitales.
«Leer obliga al cerebro a desacelerar y a salir del estado de alerta constante en el que suele funcionar por la sobreexposición a estímulos digitales, lo que favorece una mayor concentración y una mejor regulación de la atención», concluye Estela Lladó-Carbó.