Dr. Iván Sanz: «Vacunar a los niños de la gripe reduce hasta un 50% las visitas a urgencias»
"Esta temporada se ha observado una mayor tasa de detección de síndrome gripal en niños en atención primaria respecto a la anterior"
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La gripe es una de las infecciones respiratorias más frecuentes en la población infantil y, aunque en muchos casos se desarrolla de forma leve, no está exenta de riesgos. Un estudio presentado en el Congreso de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), el pasado 6 de marzo, ha analizado el impacto clínico de la gripe en menores de 18 años en España durante las últimas cuatro temporadas.
El 23% de los niños y adolescentes con gripe ha presentado al menos una complicación. Este riesgo es especialmente elevado en menores de entre 0 y 59 meses. Ante este dato se pone de manifiesto la necesidad de reforzar las estrategias de prevención, especialmente la vacunación.
Ante esta realidad, OKSALUD ha entrevistado al responsable científico y de vigilancia virológica del Centro Nacional de Gripe de Valladolid, el Dr. Iván Sanz, quien analiza las claves de estos resultados y la importancia de mejorar las coberturas vacunales en la población infantil.
PREGUNTA.- En el estudio se señala que el 23% de los niños y adolescentes con gripe presentó al menos una complicación. ¿Qué tipo de complicaciones son las más frecuentes en los menores?
RESPUESTA.- El 90% de las complicaciones que hemos observado en los niños con gripe son moderadas, como, por ejemplo, bronquitis o bronquiolitis, convulsiones febriles, otitis media y sinusitis. Pero quizá el dato más relevante es que las complicaciones en niños con gripe no son infrecuentes, ya que, según los datos de nuestro estudio, 2 de cada 10 niños con gripe van a sufrir al menos una de estas complicaciones, las cuales frecuentemente requieren atención médica.
P.- ¿Por qué los niños más pequeños, especialmente los menores de 5 años, presentan un mayor riesgo de complicaciones cuando contraen gripe?
R.- Las infecciones, de cualquier tipo, tienden a sufrir complicaciones más frecuentemente en los dos extremos de la vida, tanto en la edad adulta anciana como en la niñez. En el caso de los niños, existen dos factores principales que provocan que los más pequeños se comporten peor con las infecciones gripales, así como con otros virus respiratorios. El primero de ellos es, sin duda, el menor desarrollo de su sistema inmune, el cual, a medida que avanza la edad, se va sofisticando y funcionando mejor. El entrenamiento del sistema inmune permite al individuo enfrentarse a los microorganismos de una forma más eficiente. Pero esto requiere de una adaptación continua que se logra a través de los años con la propia maduración de la inmunidad, la vacunación y la exposición natural a los patógenos del ambiente.
En segundo lugar, pero no por ello menos importante, se sitúa la propia maduración corporal del niño, especialmente la del sistema respiratorio. Al nacer, la vulnerabilidad de los niños es muy elevada porque el aparato respiratorio se encuentra en un estado aún muy inmaduro que, si bien funciona correctamente, no cuenta con las mismas capacidades que el de un adulto. A nivel pulmonar, las vías aéreas son de menor tamaño, lo que propicia que haya obstrucciones fruto de la infección, y pueda suceder el colapso de las mismas con más facilidad.
También sucede que el sistema mucociliar, encargado de eliminar físicamente los patógenos hacia el exterior del aparato respiratorio, tiene menos eficacia y tiende a acumular secreciones que pueden dar lugar a infecciones secundarias. Adicionalmente, la musculatura respiratoria es más débil, lo que puede comprometer la ventilación del niño.
P.- En los últimos años se ha hablado mucho de otros virus respiratorios como el VRS. ¿Cómo se está comportando la gripe infantil en España en comparación con temporadas anteriores?
R.- Es habitual que el virus respiratorio sincitial (VRS) circule justo antes de la gripe, comenzando en el mes de octubre y acabando aproximadamente en diciembre. Sin embargo, en esta temporada 2025-2026, la gripe se ha comportado de forma anómala, causando su epidemia antes de la del VRS. La epidemia 2025-2026 ha sucedido de una forma más temprana a lo habitual y más explosiva, durando apenas 8-10 semanas.
Todo este comportamiento anómalo ha provocado cambios apreciables en cómo nos hemos enfrentado tanto a la gripe como al VRS en esta temporada. Uno de los principales problemas de esta epidemia ha sido la aparición del sublinaje K del subtipo A(H3N2), variante con una apreciable diferencia antigénica respecto al virus vacunal, que ha impactado de forma apreciable en la protección ofrecida por las vacunas. En el caso de los niños, los datos de los que se dispone hasta ahora muestran que la efectividad de las mismas se ha mantenido respecto a años anteriores, con valores superiores al 70% frente a hospitalización.
A pesar de esto, en la temporada 2025-2026 en España sí que se ha observado una mayor tasa de detección de síndrome gripal en niños en atención primaria respecto a la anterior, incluso duplicando los valores registrados en esta, para todos los grupos de edad desde los 0 hasta los 17 años. Sin embargo, en la hospitalización no se ha apreciado tanto esa subida, ya que se han registrado tasas similares o, como mucho, ligeramente superiores, si se compara la temporada 2025-2026 con la 2024-2025.
P.- En el estudio se menciona que los menores con comorbilidades presentan mayor riesgo. ¿Qué enfermedades o condiciones previas hacen que la gripe pueda ser más grave en niños?
R.- Uno de los principales hallazgos de este tipo de estudios es que los niños, tanto los que presentan enfermedades de base como los que no, pueden terminar hospitalizados por gripe. De hecho, un estudio realizado en Noruega corrobora que entre el 60 y el 80% de los niños que hospitalizan por esta enfermedad están previamente sanos. Pero, por supuesto, los niños que tienen patologías previas tienen más riesgo de sufrir complicaciones, especialmente las graves. Entre las más frecuentes, encontramos niños con problemas neurológicos, enfermedades respiratorias y cardiovasculares crónicas. En este sentido, enfermedades como el asma, la fibrosis quística, la epilepsia, enfermedades neuromusculares y las cardiopatías crónicas, son las que mayor riesgo suelen provocar.
P.- Ante estos datos, ¿qué papel juega la vacunación frente a la gripe en la población infantil y qué impacto puede tener en la reducción de complicaciones?
R.- Como se ha comentado con anterioridad, incluso en las temporadas más complicadas como la 2025-2026, la vacunación antigripal infantil ofrece efectividades muy elevadas frente a la hospitalización, superiores incluso al 70%. Por ello, la vacunación frente a la gripe es esencial para reducir el riesgo de hospitalización en esta población, que sufre complicaciones y desarrollos graves de la enfermedad con mucha más frecuencia de la que nos damos cuenta. Algunos estudios, de hecho, señalan que la vacuna antigripal es capaz de reducir cualquier tipo de complicación (ya sea moderada o grave) entre el 60-80% de los niños, dependiendo en gran medida de la intensidad y las características de los virus circulantes en cada temporada. Además, la vacunación antigripal infantil es capaz de reducir el 50% de las visitas a urgencias, lo que impacta de manera significativa en el manejo de la enfermedad, y reduce la prescripción de antibióticos, lo que repercute en la reducción de las resistencias antimicrobianas.
P.- Muchos padres tienden a pensar que la gripe en niños es leve. ¿Qué señales deberían alertarles de que la infección puede complicarse y cuándo deberían acudir al médico?
R.- Afortunadamente, entre el 70 y el 90% de las infecciones por gripe son leves-moderadas, tanto en niños como en adultos. Pero en ciertos casos, la enfermedad progresa a una forma grave que no puede manejarse en el domicilio. Sin duda, un niño que tiene dificultad respiratoria o que hace apneas debe ser atendido por un médico, porque puede suponer un compromiso vital. Pero también otros signos o síntomas pueden alertar de que algo no está funcionando bien. Por ejemplo, fiebres elevadas de forma prolongada, sobre todo si no cede con antipiréticos. La afectación a nivel neurológico en los niños es relativamente frecuente, por lo que, sí suceden convulsiones febriles o hay cambios apreciables en la conducta del niño, tales como letargia o irritabilidad, es necesario acudir al médico. En cualquiera de los casos, un empeoramiento súbito de la condición física del niño siempre es una razón para recurrir a la asistencia médica.