Salud

La psicología dice que saludar al entrar en una tienda no es sólo por educación, más bien es una señal de una mayor inteligencia emocional

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Dos personas se saludan a la entrada de una ferretería. (Imagen generada con IA)
Xabier Vergara García
  • Xabier Vergara García
  • Xabier Vergara (Pamplona, 2004). Especialista en periodismo de SEO y en actualidad deportiva. Con experiencia en medios nacionales de referencia como El País (Grupo Prisa), el Diario Marca y ahora en OkDiario. Perfil mixto entre redacción de noticias y análisis de métricas en tendencia.

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Es difícil de imaginar no saludar, cuando una persona entra a una tienda o local, al dependiente o a la persona a cargo del lugar, sobre todo si se trata de pequeños comercios. Existen muchos gestos y acciones que están aceptados socialmente y que ya se han convertido en algo rutinario dentro de nuestro día a día. Normas no escritas que todo el mundo acepta como un sinónimo de civismo.

Dejar salir antes de entrar por la puerta, colocarnos en la parte derecha de las escaleras mecánicas para favorecer a las personas que van con prisa, ceder el asiento en el transporte público o utilizar el móvil con auriculares para escuchar música son algunas de estas acciones que tenemos ya asumidas como normas de buen comportamiento.

Estas personas son más inteligentes

La psicología es contundente con esto. Aquellas personas que saludan antes de entrar suelen ser más inteligentes emocionalmente que el resto de personas que no lo hacen, ya que se trata de un ejercicio de empatía y reconocimiento de la presencia de otras personas.

Un grupo de padres se saluda a la entrada de sus hijos en el colegio. – Imagen generada con IA.

Según lo explica la doctora en filosofía, Vanessa LoBlue, «cuando saludo a los padres en la fila para dejar a los niños en la escuela, estos me dan un impulso de energía positiva para el resto de la mañana». Un simple acto que puede cambiar el ánimo de cara al resto del día.

Diversos estudios internacionales concluyen que los pequeños contactos con desconocidos pueden reportar importantes ventajas a nivel psicológico. Este tipo de acciones ayudan a tener un mejor bienestar y optimizar las relaciones humanas.

¿Por qué a algunas personas les cuesta?

A pesar de que este es un hábito muy positivo, para algunas personas les resulta especialmente complicado. Particularmente, las personas más introvertidas o tímidas pueden experimentar más dificultades a la hora de saludar a otros de forma espontánea y natural.

Asimismo, el miedo a no recibir una respuesta o que se produzca un gesto negativo son otros de los condicionantes por los que muchas personas deciden prescindir de este gesto. Por tanto, aquellas que lo hacen de manera natural dan mayor sensación de seguridad y autoconfianza.

En todo caso, no saludar a las personas al entrar o no ceder el asiento no es algo totalmente negativo, pero sí que podríamos estar dejando de lado múltiples beneficios que reportan estas pequeñas interacciones humanas.

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