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Cambio climático

Calor y cerebro: así afecta el calor extremo a nuestra mente

Aunque las discusiones en torno al cambio climático suelen enfocarse en los efectos de las temperaturas elevadas sobre el planeta, no deberíamos olvidarnos de cómo afecta el calor extremo a nuestra mente porque actúa directamente. Esto es lo que se han preguntado investigadores pertenecientes a la Universidad de Nueva York; y un reciente estudio en la materia intenta arrojar algo más de luz al respecto.

Más allá de la evidencia del calentamiento global sobre la faz de la Tierra, siendo ésta la principal causa de muertes directamente relacionada con el clima desde hace ya varios años, parece que la sensación térmica elevada también incide en nuestros cerebros.

Así afecta el calor extremo a nuestra mente

Los científicos llegaron a la conclusión de que, efectivamente, el calor extremo podría provocar un deterioro de la capacidad mental, tal como establece el estudio. Tras analizar a casi 10.000 adultos norteamericanos de 52 años o más, durante aproximadamente una década, estos informes son contundentes. Afirman que la exposición a las altas temperaturas puede desencadenar procesos dañinos en los tejidos cerebrales.

En el mejor de los casos, la exposición permanente al calor podría producir el comportamiento anómalo de las células del cerebro. Asimismo, en situaciones más graves, puede generar un estrés oxidativo crónico que comprometa el potencial mental del paciente.

Es decir, cuando padecemos una sensación térmica como la de las últimas semanas, el sufrimiento no es únicamente físico. Contrariamente a lo que se creía, nuestra «reserva cognitiva» corre riesgo de ver reducida su capacidad en el largo plazo.

El cerebro se descarga como la batería del móvil

Virginia Chang, autora de la investigación, explicó que este concepto hace referencia al potencial extra que tiene el cerebro para funcionar como debería. En la medida en la que te expones al calor extremo, esa reserva se agota y las consecuencias pueden reflejarse en pensamientos más lentos o en problemas para memorizar. Cada ser humano se ve afectado de un modo distinto.

Para entenderlo mejor, podemos imaginar que el cerebro es como la batería del móvil. Cuanto peores son las condiciones en que debe funcionar, más rápido se agotará esa batería. Ahora sabemos que el calor extremo es uno de los elementos importantes que pueden poner en jaque nuestra mente, a la hora de recordar cosas o tomar decisiones importantes. Otro motivo para mantenerte a salvo de los rayos solares y los ambientes demasiado cálidos, que se suma a las razones puramente corporales que ya conocemos.

Indudablemente, estos descubrimientos deberían suponer más alertas para gobiernos y empresas.