Opinión

El turista español castiga a Marruecos

El turista español castiga a Marruecos

La preocupación por lo que está sucediendo en Ceuta está llevando a los españoles a tomar una decisión tan sencilla como significativa: abandonar este año Marruecos como destino de vacaciones. Una manera de protesta que no ha necesitado de pancartas ni concentraciones, pero que condena al país que nos ha invadido, poniendo en jaque la defensa de nuestras fronteras y la soberanía de nuestro país.

Decisiones individuales de consumidores que consideran que, ante la presión que vive Ceuta y la inquietud por que esa situación pueda prolongarse, su dinero no debe terminar en la economía turística de quien chantajea a España. Dicho de otra manera, un castigo nacido de la solidaridad ejemplar del pueblo español con Ceuta.

Marruecos, la pieza cómplice del felón de Sánchez, encaramado a su atalaya de poder, contempla cómo el escenario empieza a cambiar bajo sus pies, pues el turista español es de todo menos irrelevante para su industria turística.

Los datos oficiales del Office des Changes marroquí muestran que en 2024 los viajeros procedentes de España generaron 17.116 millones de dirhams en ingresos por viajes, aproximadamente 1.600 millones de euros. Esa cantidad representó alrededor del 15,2 % de todos los ingresos turísticos internacionales de Marruecos.

Desde los 16.458 millones de dirhams en 2023 y los 14.036 millones en 2022, Marruecos alcanzó además un nuevo récord turístico en 2025 con cerca de 19,8 millones de visitantes internacionales. De ellos, aproximadamente 4,1 millones procedieron de España, lo que supuso un incremento cercano al 13 % y consolidó a España como su segundo mercado emisor.

Mientras el turismo internacional continúa creciendo –Marruecos recibió 14,1 millones de visitantes hasta agosto, un 4,5 % más que un año antes–, la invasión migratoria ha provocado un frenazo en las reservas procedentes de España, con cancelaciones y agencias que ya hablan de «cero ventas».

Para los españoles, al contrario que el vendepatria del presidente, Ceuta no es un problema migratorio más. Es una provocación deliberada, despótica y desafiante de quien actúa creyendo tener la sartén por el mango. Una demostración de fuerza frente a un pérfido Gobierno al que reprocharle una más que tibia respuesta con demasiada condescendencia y escasa firmeza. Una traición en toda regla.

Y frente a eso, el pueblo nunca falla, posicionando su conducta a favor de los nuestros, sustituyendo Marruecos por cualquier otro destino y retirando así su apoyo económico al país vecino.

Marruecos ha hecho del turismo una de sus grandes palancas económicas. Ha invertido millones en convertir el país en un destino internacional de primer nivel. Y España ha contribuido de manera importante a ese éxito. Ahora, el sentimiento patrio actúa, y conscientes del desamparo ante la indiferencia de quienes deberían garantizar su protección, diseña su estrategia de manera silenciosa.

Pedro Sánchez no defenderá al pueblo. Pero los españoles, pese a que pueden aguantar mucho, lo que no hacen es permanecer indiferentes cuando perciben que los suyos están en peligro. Y cuando una ciudad española como Ceuta se siente desprotegida, cuando sus vecinos reclaman seguridad y cuando la frontera se convierte en escenario de presión y desafío, la sociedad acaba reaccionando. Los españoles se levantan, defienden a los suyos y, cuando llega el momento, saben poner a España por delante. Prioridad nacional siempre.

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