Sin que nadie se salga del guion
Después de todo resulta muy fácil replicar a Pedro Sánchez. Hace un discurso ordenado, cogiendo el tema con distancia para componer un relato de ensueño; pero como ya se descuenta que no tiene nada que ver con la realidad, se puede rebatir de principio a fin sin peligro de caer en el exceso. Él siempre va a merecer más de lo que le digan, y su relato siempre va a merecer una enmienda a la totalidad.
Pues eso, que el propio guion con que montó su discurso sirvió para que Feijóo lo desmontara y para que mostrara que Sánchez no había explicado de manera convincente las tres cuestiones principales: por qué no se actuó preventivamente ante los informes, los indicios y las señales que anticiparon lo que podía ocurrir; por qué se empeña en no reconocer la responsabilidad marroquí que, con excepción de él, parte de su Gobierno y Patxi López, es evidente para el resto de españoles; y, por último, por qué se ha actuado tan tarde y sin dar prioridad a los derechos de los ceutíes, a los que sigue hablándoles de normalidad y a los que endiña, como un monito de repetición, su conocida coletilla de que van a salir más fuertes.
La falta de previsión y la parálisis, en los días previos y en el propio día de la avalancha, obligó a Sánchez a reconocer implícitamente la ineficacia de los agentes del CNI y de los servicios de información de la Policía y de la Guardia Civil, así como la incapacidad de las fuerzas de seguridad que guardan la frontera. Esa inmerecida desacreditación, que utiliza impúdicamente para salvar su culo y el de su ministro, que quizá no se lo agradezca, es más de lo que se puede tolerar. ¡Y luego se extrañará de las ganas que les tienen en esos Institutos!
Respecto a la responsabilidad del ataque, todos los portavoces, excepto el del PSOE, señalaron la indubitada intervención de Marruecos, y la única diferencia que manifestaron se refería, como en aquella sentencia del crimen de los marqueses de Urquijo, a si actuó solo o en compañía de otros.
El problema para Sánchez y su insostenible versión es que tanto la existencia de información previa como la evidente intervención de Marruecos están explicitadas en el informe que solicitó la Audiencia Nacional a la Unidad del CENIF (Centro Nacional de Inmigración y Fronteras Fronteras) al que los dirigentes de la policía no tuvieron acceso. Y va a resultar que el policía que elaboró ese informe para la juez Tardón fue el único que vio lo que estaba pasando. El resto de funcionarios debían mirar, tal como les dijo Rufián, como las vacas al tren, y los mandos de la Policía y seguridad no se preocuparon de obtener esa información, no la del informe sino la de la realidad de lo que estaba ocurriendo, para poder gestionarla.
En la réplica Sánchez tocó fondo. Se puso en plan buenista y victimista, excepto cuando cambió al modo mordaz y graciosillo para intentar ridiculizar a Feijóo. Le preguntó irónicamente por lo que él hubiera hecho, olvidándose de que en su intervención Feijóo enumeró hasta ocho medidas que el Gobierno ya tenía que haber tomado. También le habían preparado una tendenciosa compilación de hemeroteca para mostrar como el PP había maltratado históricamente a Ceuta, al contrario de lo que hace el PSOE. Eso sí, se le olvidó explicar por qué los imbéciles de los ceutíes votan cada vez mas a los populares y menos a los patriotas socialistas.
Esa replica dio oportunidad a Feijóo de hacer siete minutos de brillante y vibrante reprimenda. Se movió y golpeo con la agilidad de Ali y con la dureza de Tyson, y el mensaje con la impostura y la deslealtad del presidente entró como un tajo de espada. Le afeó una palabrería que no venía a cuento y le desarmó el pacifismo buenista asegurándole que al Ejercito y a la Guardia Civil no les hace falta liarse a tiros para asegurar la frontera.
Por lo demás, los socios del sanchismo le dieron unas tobas al jefe y se liaron a sacudir a Feijóo por haber liado este jaleo, por no declarar la guerra a EEUU y a Israel y por llamar invasores a los pobres emigrantes. Así que esto es lo que nos espera: ¡una nueva temporada jugando al tiki-taka!