Sánchez quiere convertir la Comisión de Competencia en su KGB particular

Sánchez CNMC

El Gobierno de Pedro Sánchez quiere convertir a los funcionarios de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en controladores de los medios de comunicación y redes sociales para que velen por la «libertad de expresión», pretexto que utiliza el Ejecutivo para combatir a los medios críticos. La intención del Ejecutivo es que los funcionarios de la CNMC puedan desplegar una batería de actuaciones para instar a las plataformas y redes sociales a cumplir con las «obligaciones» establecidas, facultándoles  a «realizar todas las inspecciones necesarias en las instalaciones del prestador de servicios intermediarios de que se trate».

Esas actuaciones incluyen: «Entrar en los locales, terrenos y medios de transporte del prestador de la plataforma en línea de muy gran tamaño o del motor de búsqueda en línea de muy gran tamaño (…)», «examinar los libros y otros documentos relacionados con la prestación del servicio de que se trate, independientemente del medio utilizado para almacenarlos», «exigir al prestador de la plataforma en línea de muy gran tamaño o del motor de búsqueda en línea de muy gran tamaño o a cualquier otra persona afectada que facilite acceso a su organización, funcionamiento, sistema informático, algoritmos, gestión de datos y conducta empresarial, y proporcione explicaciones al respecto, y que registre o documente las explicaciones proporcionadas» (…) o «precintar todos los locales utilizados con fines relacionados con la actividad comercial, negocio, oficio o profesión del prestador de la plataforma en línea de muy gran tamaño o del motor de búsqueda en línea de muy gran tamaño».

A nadie se le oculta que Sánchez pretende lanzar una ofensiva contra las redes sociales, propiedad de los, según el presidente, «tecnobillonarios» que «envenenan» la convivencia. Cuando las redes estaban en manos de multimillonarios progresistas, Sánchez estaba encantando, pero ahora ve fantasmas por todas las esquinas. El ejército de controladores de la CNMC se encargará igualmente de vigilar las redes para vigilar los contenidos «sobre los procesos democráticos, el discurso cívico y los procesos electorales, así como sobre la seguridad pública». En suma, que Sánchez ha entrado en fase de delirio y ha decidido convertir la CNMC en su particular KGB

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