¿Quién pagará a Sánchez el alquiler de marzo?

Sí: ya ha pagado el de febrero. Su casero ha sido en este mes que terminamos un partido residual, fuertemente independentista, Esquerra Repúblicana de Cataluña, al que ha entregado miles de millones de euros (al final serán más de 17.000 según todos los expertos) que aligerarán las acumuladas deudas de la Generalidad de aquel pobre hombre llamado Aragonés, y que han enfadado a todos y más que a nadie al otro partido secesionista, los Junts del forajido de Waterloo, Puigdemont.
Ahora ya metidos en el nuevo mes, la pregunta es: ¿quién será el casero de Sánchez esta vez? Pues se presume que los antedichos. Todos los meses del año Sánchez tiene que acudir al Tesoro Público, a ese que es de todos y no de él precisamente, para abrir la caja fuerte, sacar dinero de una caja que empieza a estar exhausta, para pagar el correspondiente recibo de alquiler y seguir ocupando -okupando mejor- el palacio en el que lleva instalando desde que, con malas martes, desocupó al legítimo inquilino en 2018, Mariano Rajoy. Ahora, tiene que abonar al nuevo propietario de su chalet turístico la soldada de este mes. Junts es hoy por hoy el arrendatario. Lo es gracias a los siete votos que Sánchez precisa para continuar disfrutando de un edificio oficial. ¿Cómo lo hará Junts? Pues al inicio se portará como un dueño contemplativo y con reservas, pero luego -lo verán- se avendrá a aprobar la quita lograda por sus rivales de Esquerra con Junqueras a la cabeza. Eso de primeras nupcias para, a continuación, asegurar a Sánchez que la casa de las exigencias catalanas tiene muchas goteras y que o bien se aviene a ceder a su región la primacía total de la inmigración, o se queda sin morada en pleno mes de marzo.
Porque algo debemos tener seguro: aunque el aún presidente del Gobierno cuente en la peripecia de la quita con los siete votos de Junts, algo así como las 14 monedas de Judas, esta cesión no le da al Gobierno leninista de Madrid para mucho más, o sea para sacar adelante los Presupuestos que ni siquiera se han presentado todavía. Desde Barcelona se asegura literalmente que «de Presupuestos, nada de nada» y añaden: «… porque si votamos a favor de unas cuentas públicas que ni siquiera sabemos en qué consisten, estamos muertos». Lo explican en función de que una permanente ayuda al Ejecutivo de Sánchez les desgasta hasta apuntar a la extenuación. Lo dicen, más o menos, de esta manera: «Ya nadie nos cree, porque esta forma de primero amagar con la ruptura y luego doblar la cerviz en el Parlamento, nos deja a los pies de los caballos». Estos son los caseros de Sánchez para estos treinta y un días que comienzan a contar exactamente este sábado. Lo terrible es que Junts ya tiene pensada cuál se facturará a cobrar para los cercanos meses de la primavera. El depositario del recibo lo está escribiendo en el mismísimo Tribunal Constitucional.
¿Qué ocurrirá en esta institución totalmente desprestigiada por la erosión a la que le está sometiendo el destructor Pumpido? Pues lo que está ocurriendo es lo siguiente: que este juez, antaño probo y hoy sectario hasta la propia raíz de su ejercicio, ya ha encargado a su vicepresidenta Montalbán, una acólita a su servicio, un informe favorable a una generalizada amnistía que incluirá naturalmente el fugitivo Puigdemont. Pumpido no da puntada sin hilo, no vaya a ser que alguien se le desmande, y le ha colocado a la citada magistrada, como Guardia de Corps, a seis letrados del Tribunal, todos afectos a la causa, servidores ciegos de los magistrados conmilitones de Pumpido. Es decir: todo atado y bien atado. Ese es el precio grande, pero por debajo hay otros más pequeños, igualmente decisivos, por ejemplo, el de la entronización de la legua catalana en el Parlamento de Bruselas. Fíjense, hace un año cualquier pregunta sobre el particular en la capital comunitaria tenía esta respuesta: «Nada que hacer, no habrá ese reconocimiento». Ahora, las tornas parecen haber cambiado y ya no existe esa negativa porque, a base de mucho dinero por el cambio y multitud de presiones, algunos se están «ablandando» en Bruselas y comienzan a contemplar con simpatía la posibilidad de que ciertas voces regionales puedan ser consideradas en condiciones que todavía se desconocen.
Y eso es lo que desde Waterloo está siguiendo al minuto el citado Puigdemont que tiene, por lo demás, la seguridad de que, presente lo que presente en forma de reclamación, Sánchez, aunque en principio se haga el remolón, terminará aceptándolo. Y es que el inquilino pretende seguir per saecula saeculorum adosado a ese inmueble estupendo de la carretera de La Coruña. Tanto es así, tanto y de tal tamaño es su patológico interés por continuar en el machito, que en los consabidos (y también en muchos casos temidos) cenáculos madrileños ya se especula abiertamente con una especie que, de entrada, parece inimaginable; a saber que este psicópata narcisista (lo describen así los especialistas) pueda estar pensando en alargar la legislatura más allá del 27.
Es un peligroso rumor que, mírese por dónde, los llamados «enterados» se muestran dispuestos a discutir. Llegado, si se llega, a ese es crucial y anticonstitucional momento, Pumpido, al estilo bíblico, «preparará el camino a su señor». Quien lo dude que levante colegialmente la mano que todavía estamos a tiempo. Por lo pronto, quédense con esta advertencia del susodicho que nadie se atreve a glosar: «Vamos -avisa- a estar hasta 2027… o más». Con un individuo de este jaez nada puede descartarse de antemano. Él va pagando religiosamente sus mensualidades: en febrero ha sido la quita de la deuda, y ya en marzo lo dicho: las cuotas de inmigración. Que nadie se sorprenda, pero lo que Junts pretende es llenar de menas todo el territorio español salvo… claro está, el antiguo Principado de Cataluña. Cierto es que las previsiones reflejadas en esta crónica, pueden resultar imposibles, ajenas a la realidad más pegadas al suelo, pero respondámonos: ¿alguna de las fechorías que ha perpetrado este sujeto en sus siete años de Gobierno, eran de antemano siquiera previsibles, aceptables? Pues entonces. Que nos cojan confesados.