¿Queda alguien de Podemos en Podemos?

¿Queda alguien de Podemos en Podemos?

Podemos languidece cada día más. La algarabía de hace sólo cinco años sigue apagándose con nuevas desbandadas y enfrentamientos internos. Pablo Iglesias hará su reaparición este mismo sábado tras su baja de paternidad. Vuelve el mentor de una tribu podemita menguante, aunque lo hará con la formación política en plena descomposición. A la espantada de Íñigo Errejón y a las purgas sufridas por Carolina Bescansa y Luis Alegre, cofundadores del partido, se suma una nueva baja. Pablo Bustinduy, el candidato de Podemos a las elecciones europeas, se ha retirado por, según sus propias palabras, “falta de fuerzas”. Esta es la versión oficial, sin embargo, es probable que, a tenor de la masiva fuga de dirigentes en el último año, sea mucho más convincente la oficiosa.

La huida de Bustinduy es sólo un síntoma más de que el engranaje de Podemos lleva mucho tiempo sin estar engrasado, si es que lo estuvo alguna vez. Iglesias, que se presentó tras el 15M como un mesías asambleario, ha resultado ser el líder de un partido personalista y tiránico que no respeta la sombra de egos que no sean la suya. Demasiadas facciones y demasiada poca disciplina entre las filas podemitas que han terminado, como cabía esperar, en una auténtica batalla campal. El sino de la izquierda radical, por otro lado.

Pero no sólo a nivel nacional se desmoronan los morados. A nivel local y regional, con las elecciones a la vuelta de la esquina, Ahora Madrid, el partido marca blanca de Podemos en la capital que llevó a Manuela Carmena a la Alcaldía, está en liquidación. Cumplen cuatro años, pero no lo van a celebrar con ningún acto especial. ¿Cómo hacerlo si de aquella formación sólo quedan cenizas? Por un lado, Carmena se ha aliado con Errejón, archienemigo de Iglesias, para enfrentarse en Madrid al propio Podemos y, por el otro, los ediles de Ahora Madrid han creado Madrid en Pie. El glosario podemita a nivel local no para de aumentar, una fallida estrategia electoral y política que tendrá nefastas consecuencias para la ultraizquierda en los próximos comicios porque presumiblemente terminarán canibalizándose. En definitiva, la única pregunta que cabría plantearse es: ¿queda alguien de Podemos en Podemos aparte de Iglesias e Irene Montero?

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