Opinión

¿Pero no decía la izquierda que privatizar era pecado?

Caramba, cuánta hipocresía. ¿Pero no decía la izquierda que privatizar la inspección el mantenimiento de la red ferroviaria era un pecado mortal? Pues van a ir al infierno, porque en 2022 Adif adjudicó un contrato de 61,25 millones para la «mejora integral» de la infraestructura de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, en el tramo entre Guadalmez y Córdoba, que incluía específicamente el punto de Adamuz (Córdoba) en el que, este domingo, se produjo el mortal accidente ferroviario -el primer gran accidente de la alta velocidad española- que ha dejado, hasta el momento, 42 fallecidos y decenas de heridos. La UTE que recibió el encargo de la obra estaba integrada por Ferrovial Construcción, Agrupación Guinovart Obras y Servicios Hispania, Contratas y Ventas y Azvi.

El contrato incluía el pago de 14 millones de euros al año por el mantenimiento de la vía de Adamuz donde se estudia si pudo fallar una soldadura de la vía. Además, por si fuera poco, ésta última constructora  contrató en 2023 a Koldo García y a su mujer como asesores, por 6.000 euros al mes. La constructora rompió drásticamente su relación contractual con el asesor del ex ministro José Luis Ábalos al abrirse la investigación, en 2024.

Todo en la izquierda rezuma cinismo. El mortal accidente del AVE ha servido para desnudar la falsedad de esos progresistas de salón que ponían el grito del cielo cada vez que los gobiernos del PP privatizaban algo. Los defensores de lo público avalando que un conglomerado de empresas privadas sea el encargado de revisar el estado y mantenimiento de la red ferroviaria.

Se les ha caído la careta, porque ya no es que traficaran con la concesión de contratos para llevárselo crudo, sino que mientras atacaban a la derecha por demoler lo público, ellos hacían negocio. Son la quintaesencia de la doble moral. Pero les han pillado con el carrito del helado. Venga, Pedro Sánchez, sal y explícalo.