Perdiendo oportunidades en la ‘La Oda al Apagón’
Es muy lamentable que esta semana los socialistas hayan decidido no reconocer, tanto en la sesión de control del Congreso como en Bruselas y Estrasburgo, el origen y la naturaleza de la catástrofe que se inició el pasado 30 de julio, lo que significa que se renuncia a abordarla con los medios necesarios y con el adecuado amparo legal para asegurar la rápida restitución de la tan cacareada normalidad.
Y desde luego que es lamentable para Ceuta, que seguirá sufriendo estoica y resignadamente las consecuencias de la invasión, y para el resto de España, que soporta el daño en su seguridad, en su defensa exterior y, sobre todo, en su prestigio, pero también para el propio Gobierno, que pierde la oportunidad de aparecer como una solución y no como un problema.
Se lo están recordando aquí, tanto la oposición como los propios socios, y lo están reconociendo en Europa, desde el comisario del ramo hasta el Parlamento: era necesario reconocer la situación de excepción provocada por una agresión exterior para articular las medidas excepcionales (implicando el uso de recursos, la intervención del ejército y la posible restricción de derechos) que hubieran permitido la devolución en caliente de todos los invasores/emigrantes (es decir, mayores y menores) y, de paso, reforzar la seguridad española y europea ante amenazas exteriores.
Lo que llama poderosamente la atención es que esta lamentable imagen de indignidad e incapacidad del Gobierno ya no es nueva, y que se une a otras que, aunque son de diferente gravedad, ponen de manifiesto que han perdido el toque y que les ha abandonado la suerte. Y es que de un tiempo a esta parte acumulan fracaso tras fracaso en cada una de sus actuaciones; y no hablamos de la gestión propiamente dicha, que normalmente ya era inadecuada, injusta o ilegal, sino de la creación e implantación del relato con el que la explicaban o justificaban.
Por ponerle fecha al punto de inflexión en la eficacia de los relatos de Moncloa, podríamos quedarnos con el 28 de abril de 2025 como el día en que también se apagó la baraka de Pedro Sánchez y su Gobierno. Hasta entonces daba igual la barrabasada que cometieran, que siempre articulaban un argumentario que conseguían imponer; ya fuera en la Ley de Amnistía, en el resto de las injustas e indignas concesiones a los socios independentistas, en las causas y en la inacción culposa en la DANA, en los atropellos en las políticas fiscales o en los efectos inflacionarios de las políticas internas y de los conflictos en el exterior.
Siempre, por la impericia o ingenuidad de la oposición, por la habilidad propia o porque venían al rescate desde Europa, desde altas magistraturas nacionales o internacionales o desde el propio Tribunal Constitucional, salían indemnes o incluso vencedores de las disputas o controversias que generaban sus impropiedades.
Pero ya nada es igual para un Gobierno incapaz y corrupto y para un presidente ególatra y felón, y, como decía Mario Benedetti en tiempos de la dictadura uruguaya en su Oda al Apagón, para ellos Ahora sí que es de noche / y tenebrosa.
Ya no hay soluciones improvisadas ni milagros obrados en cada problema. Empezando por el apagón, que ni Corredor en Red Eléctrica ni la ministra Aagesen pueden todavía explicar, o por lo que en el mismo sector ha pasado con el precio del gas y de los combustibles y con la necesidad de suspender el cierre de las nucleares; El apagón es grande / y extendido, decía el mismo poema.
Siguiendo con los autos y sentencias de los jueces y tribunales, que antes siempre favorecían los intereses del Gobierno y ahora, ya sea el fiscal general, los secretarios y empleados del PSOE, los ministros y altos funcionarios, los familiares de Sánchez o la Ley de Nietos, siempre les contradicen y les condenan; ahora sí que es de noche / y de noche todas las leyes son pardas, sigue la poesía.
Ya nada parece igual y Sánchez pierde oportunidad tras oportunidad (la DANA, los incendios o Ceuta) cuando antes las aprovechaba todas. Pero, como decía el recientemente fallecido Juan Tamariz, un mago siempre será un mago, y Sánchez siempre tendrá conejos en la chistera y ases en la manga. Ahora las oportunidades parecen cambiar de bando; entonces, esperanza y tesón, pero como terminaba el poema Benedetti: soñemos con los ojos bien abiertos / hasta que llegue / inexorable / el día.