DECLARACIONES

Sheila Casas cuenta toda la verdad sobre su ruptura con Sergi Sobrino: «No tenía ganas de verlo»

Sheila Casas en un evento en Madrid. (Foto: Europa Press)
Sheila Casas en un evento en Madrid. (Foto: Europa Press)
Marta Menéndez
  • Marta Menéndez
  • Jefa de Corazón y Crónica Social en COOL. Periodista especializada en celebrities, televisión, moda y realeza, con experiencia en medios como Cadena SER, El Independiente y Diez Minutos. Actualmente cuento las historias detrás de los grandes nombres de la crónica social, con especial foco en actualidad, casas reales y televisión.

Sheila Casas ha vuelto a poner sobre la mesa su vida sentimental, y esta vez lo ha hecho con una sinceridad que deja poco espacio para las dudas. La hermana de Mario y Óscar Casas ha hablado abiertamente sobre su reciente ruptura con Sergi Sobrino, el empresario madrileño con el que fue fotografiada a finales de junio disfrutando de unos días en Ibiza y protagonizando apasionados besos. Lo que entonces parecía el comienzo de una nueva historia de amor después de su mediática relación con Álvaro Muñoz Escassi se ha quedado finalmente en un romance fugaz. Y ha sido la propia Sheila la que ha explicado por qué decidió poner punto final a una relación que, según reconoce, empezó con ilusión pero no consiguió mantener sus ganas de seguir avanzando.

La televisiva no ha querido alimentar ningún misterio alrededor de la ruptura y ha dejado claro que no hubo una gran crisis ni un enfrentamiento entre ellos, sino algo mucho más difícil de explicar: la relación dejó de despertar en ella lo que necesitaba para continuar. «Creo que estaba en un punto donde no estaba preparada», ha confesado, antes de explicar que al principio de cualquier romance todo parece bonito, pero que con el paso del tiempo llega el momento de comprobar si las ganas de estar con esa persona aumentan o, por el contrario, disminuyen. En su caso, lo tuvo claro. «Decir tengo más ganas de verlo en vez de menos… Pues yo no tenía tantas ganas de verlo. Estaba muy bien sola, estoy muy bien sola», ha reconocido. Una reflexión con la que Sheila deja entrever que, aunque Sergi Sobrino le parecía «muy mono y muy majo», no encontró esa chispa necesaria para convertir el romance en una relación estable.

Sheila Casas en un evento en Madrid. (Foto: Europa Press)
Sheila Casas en un evento en Madrid. (Foto: Europa Press)

De hecho, su manera de hablar de él demuestra que la ruptura se produjo sin malos rollos. Sheila y Sergi siguen llevándose bien, pero su relación sentimental ha quedado atrás. Ya durante el verano, la hermana de los Casas había resumido la situación de una manera mucho más gráfica al reconocer que entre ellos existía una buena conexión, aunque le faltaba ese «pum» que consideraba imprescindible. Ahora va un paso más allá y se ríe incluso de sí misma al hacer balance de sus experiencias amorosas: «Se está muy bien sola. Es que no tengo muy buen ojo para los hombres, yo ya me he dado cuenta. A mí no me pidáis consejo como para hombres. Lo que yo me busque que no se lo busque nadie más». Una frase que resume con mucho humor su actual momento sentimental y que deja claro que no parece estar obsesionada con encontrar pareja.

Todo lo contrario. Sheila Casas reivindica ahora su soltería y asegura que necesita tiempo para ella después de sus últimas experiencias sentimentales. «De momento estoy muy bien. Necesito tiempo para mí, mi estabilidad mental y que es muy importante», ha asegurado. Una etapa de tranquilidad que parece haber llegado después de años en los que el amor también le ha dejado momentos complicados. La televisiva reconoce que ha sufrido y llorado por amor, aunque asegura que hace mucho tiempo que no atraviesa una situación así y que, con los años, ha aprendido a gestionar de otra manera las decepciones sentimentales. «Todo pasa por algo y para bien. Para bien y para aprender», ha reflexionado, convencida de que cada relación le ha servido para conocerse mejor, aprender de sus errores y tener cada vez más claro dónde están sus límites.

Sheila Casas en un evento en Madrid. (Foto: Europa Press)
Sheila Casas en un evento en Madrid. (Foto: Europa Press)

Y si algo tiene claro ahora es qué busca en un hombre. Sheila reconoce que su prototipo se acerca al clásico «chapado a la antigua»: alguien caballeroso, cuidador y «muy masculino». Un perfil que, según explica, puede estar relacionado con el modelo que ha visto en su propia familia. Pero también reclama reciprocidad. «Yo también cuido y también exijo ese cuidado de vuelta», ha señalado. Con los años, asegura, se ha vuelto más exigente y ha aprendido a detectar determinadas situaciones antes de involucrarse demasiado. «Eso ya lo he vivido y he hecho un check y por ahí no paso», ha sentenciado. Una filosofía que explica por qué, en esta ocasión, ha preferido frenar la relación cuando se dio cuenta de que sus sentimientos no evolucionaban como esperaba, en lugar de prolongar una historia que ya no le despertaba las mismas ganas.

Eso sí, que esté feliz sola no significa que Sheila Casas haya perdido el sentido del humor con su vida amorosa. Durante una intervención en Telecinco, la televisiva sorprendió al hablar de Ferran Torres y reconocer sin demasiados rodeos que el futbolista le gusta. «Me gusta mucho», confesó entre bromas, llegando incluso a jugar con el famoso «Oh, Ferran» que se convirtió en viral. «Ya estaba soltera, pero ahora estoy todavía más soltera», bromeó entonces. Más allá del comentario y sin que exista ninguna confirmación de una relación entre ambos, la anécdota demuestra que Sheila afronta esta nueva etapa sin dramas y con ganas de tomárselo todo con humor.

 

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En paralelo, Sheila también ha hablado de la situación sentimental de su hermano Óscar Casas, que puso fin a su relación con Ana Mena. Sobre una posible reconciliación entre ellos, la actriz y colaboradora se ha mostrado respetuosa con sus decisiones y ha dejado la puerta abierta a que sean ellos quienes decidan qué quieren hacer con su historia. «Si ellos son felices y en algún momento quisieran volver, yo estaría feliz sobre todo por ellos», ha explicado. Una postura que encaja también con el momento que atraviesa ella misma: sin pareja, sin prisas y con las ideas cada vez más claras sobre lo que quiere —y lo que no— en su vida sentimental.