Pegasus ha sido letal para Ceuta

Ceuta

Si bien es cierto que siempre hay un Pedro Sánchez del pasado que sirve para demostrar lo embustero que es el Pedro Sánchez del presente, es forzoso concluir que, en su radicalmente distinta actitud ante la crisis migratoria de Ceuta, hay algo mucho más grave que una egoísta e interesada mentira, sobre todo cuando se compara lo que hace ahora con lo que hizo ante el conflicto, muchísimo menor, ocurrido en la frontera con Marruecos en 2021.

Entre el 17 y el 18 de mayo de 2021, las autoridades de Marruecos organizaron la entrada por oleadas de unos 10.000 invasores marroquíes que atravesaron ilegalmente la frontera de Ceuta, entre ellos 1.500 niños. La embajadora marroquí en Madrid, Karima Benyaich, reconoció que «la crisis durará mientras continúe su verdadera causa», auténtico motivo que fue expresamente concretado por el ministro marroquí de Exteriores, Naser Bourita. Explicó que «si hay crisis con España, es porque los españoles prefirieron coordinarse con nuestros adversarios y contra los sentimientos del pueblo marroquí, acogiendo a un acusado de crímenes de guerra», en alusión al líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, al que, unos días antes, Pedro Sánchez había acogido en un hospital español con pasaporte e identidad falsos, tratando de ocultárselo a Marruecos.

El 18 de mayo, Sánchez y Marlaska visitaron Ceuta y sobrevolaron en helicóptero la zona fronteriza con sus teléfonos móviles encendidos. Durante ese vuelo, algún dispositivo espía suplantó a una torre de telefonía a la que se conectaron sus teléfonos, que inmediatamente quedaron infectados con el software espía Pegasus, del que solo disponen los Estados y, de este modo, algún Gobierno extranjero obtuvo casi 3 gigabytes del teléfono privado de Pedro Sánchez y algo menos del de Marlaska.

Cuando aún no sabía que estaba siendo espiado, en 2021, ante una invasión de 10.000 marroquíes, Pedro Sánchez anunció devoluciones inmediatas según acuerdos bilaterales, calificó de «inaceptable» que Marruecos hubiera utilizado el asalto a las fronteras por desavenencias en política exterior, exigió a Marruecos «respeto a las fronteras mutuas» y llamó a consultas a la embajadora de Marruecos, acusando a Rabat de ser el único responsable de lo ocurrido. Después de ser espiado con Pegasus, en 2026, ante una invasión de 80.000 marroquíes, el mismo Pedro Sánchez descarga toda la responsabilidad de las autoridades alauitas y la traslada a las mafias: «En las interlocuciones que hemos tenido con las autoridades marroquíes, lo que subyace es la lectura interesada que las mafias que trafican con seres humanos han hecho de una sentencia del Tribunal Supremo». Mientras, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, anunció que había convocado al embajador en España de… Italia.

Toda la firmeza con Marruecos que Pedro Sánchez fue capaz de demostrar en 2021 se ha convertido en sumisión cinco años después. Es completamente ridículo hacer responsables a unas supuestas mafias cuando hemos visto imágenes de las autoridades marroquíes actuando exactamente igual que hicieron entonces, facilitando el traslado de miles de personas en autobuses y camiones, permitiendo y ordenando el asalto a nuestra frontera.

Las mafias solo trabajan cuando cobran y estos asaltos masivos no les dejan ningún beneficio, sino que, por el contrario, perjudican la actividad de sus pateras, que se quedan sin potenciales usuarios. Por el contrario, igual que ocurrió en 2021, en los días inmediatamente anteriores a esta nueva invasión, Pedro Sánchez viajó a Argelia el 20 de julio, se reunió con su presidente y su primer ministro y anunciaron acuerdos económicos y políticos. Unos días antes, el 30 de junio, la Comisión de Justicia del Congreso aprobó un dictamen para una proposición de ley por la que se pretende conceder la nacionalidad española a los nacidos en el Sáhara Occidental bajo administración española y a sus descendientes. Nada que ver con ninguna mafia. Todo que ver, de nuevo, con las relaciones de España con Argelia y Marruecos.

Lo único que ha cambiado desde 2021, cuando Pedro Sánchez actuó con firmeza defendiendo los intereses de España ante Marruecos, se llama Pegasus, y ese único cambio hace que, en 2026, el presidente del Gobierno se muestre sumiso ante quienes nos envían a 80.000 marroquíes. Los ceutíes van a tener que acostumbrarse a convivir con los invasores mientras el Gobierno de España esté en manos de quien ha sido espiado por Marruecos.

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