Opinión

Florentino Pérez, blanco y en botella

Frente a quienes a estas horas están criticando al presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, por lo manifestado en una rueda de prensa que concitó un extraordinario interés, habrá que convenir que, en lo esencial, el máximo mandatario blanco dijo las verdades del barquero, empezando por sus denuncias contra el Barça por el «mayor escándalo de corrupción de la historia del fútbol» que ha supuesto la adulteración de la competición durante años.

A Florentino Pérez se le podrá criticar, pero no por no ser claro o por no decir lo que piensa. Pocas veces se ha asistido a una rueda de prensa en la que el presidente del Real Madrid se haya mostrado tan directo y rotundo.  No se ha guardado nada y, lo más importante, lo dicho no es fruto de un intempestivo desahogo o de un intento de desviar la atención. Cualquiera que conozca a Florentino Pérez sabe que no es hombre que se pierda en vaguedades o huidas retóricas.

Por eso ha dicho exactamente lo que quería decir: que el Barça compró varias ligas sobornando al ex vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros José María Enríquez Negreira y que hay personas interesadas en hacer daño al Real Madrid, magnificando hasta cotas surrealistas las derrotas y poniendo interesada sordina a un historial que, bajo su mandato, ha alcanzado la cumbre del éxito y la gloria.

Florentino Pérez, en suma, ha pasado al ataque al anunciar unas inminentes elecciones a la presidencia del club para que quienes andan en labores de desestabilización por las esquinas se quiten la careta y vayan a rostro descubierto. El reto es claro, porque el presidente del club más laureado del planeta ha dejado claro que no va a amilanarse. No va en su naturaleza.

De modo que Florentino Pérez va con todo. Porque la conspiración que denuncia es real. Vaya que sí es real.  Tan real que Florentino Pérez ha querido dejar claro que el Madrid, propiedad de sus socios, es demasiado grande como para dejarlo en manos de personajes menores.