El empobrecimiento por la tendencia alcista de los precios
La economía española se empobrece a marchas forzadas por una combinación de ausencia de reformas, caída de la productividad y mayor subida de los precios que en los países de nuestro entorno. Así, la subida de precios sigue empobreciendo a la población, especialmente a la clase media. La inflación en marzo, según el indicador adelantado, se sitúa, según el IPC, en el 3,3% interanual, con fuerte repunte, con una resistencia a la baja de la inflación estructural, ya que la subyacente se mantiene en el 2,7%, que refleja que la inflación sigue subiendo con fuerza.
La subida intermensual es fortísima: un 1% el índice general y un 0,5% la subyacente, de manera que, aun eliminando los costes energéticos y de alimentos no elaborados, el incremento inflacionista se está enrocando ya de forma estructural en toda la cadena de valor, como muestra el dato de la subyacente.
Hay, por tanto, un mantenimiento de la tendencia alcista de manera acelerada, impulsada por el incremento de los precios energéticos derivado de la guerra de Irán, que se acelera en términos intermensuales y, sobre todo, en su parte más estructural, con un IPC armonizado con la UE del 3,3% interanual en marzo, un punto más que en febrero, que lleva a que la evolución de los precios en España esté 1,3 puntos por encima del objetivo de precios del BCE.
Es más, ese empobrecimiento vía precios es, como decía antes, mayor que en los países de nuestro entorno, de manera que la inflación interanual en marzo, según los datos del indicador adelantado, es del 3,3% antes citado, frente al 2,5% de la media de la eurozona, el 2,8% de Alemania, el 1,9% de Francia y el 1,5% de Italia. Es decir, de las cuatro grandes economías de la zona euro, somos la que peor se comporta, y eso es debido a la política económica desarrollada por el gobierno español, que genera elementos artificiales que impiden que la política monetaria se transmita adecuadamente, que genera un mayor impulso alcista en los precios.
Este incremento de precios nos hace apreciarnos en tipo de cambio real con los países de la eurozona -el nominal es, lógicamente, el mismo, al ser la misma divisa- y ser menos competitivos internacionalmente, al encarecerse nuestros productos por nuestra mayor tensión en precios.
Además, lo grave es que estos ritmos de crecimiento de inflación se producen sobre niveles de precios muy elevados alcanzados en los meses anteriores, con lo que sigue mermando el poder adquisitivo de los agentes económicos. La acumulación del deterioro de dicho poder adquisitivo es intensa y los agentes económicos han ido gastando sus ahorros y ajustando su cesta de la compra. Todo ello puede empujar a que vuelvan a subir los tipos de interés oficiales; los interbancarios y el euríbor hipotecario ya están repuntando, adelantando esa expectativa.
Todo ello hace que, desde que gobierna Sánchez, la inflación haya subido un 24,45%, mientras que la subyacente, durante su mandato, lo haya hecho un 21,42%.
En el contexto de la guerra de Irán, si el conflicto se enquista, puede hacer subir los precios todavía más, incluso por encima del 5% si se prolonga mucho tiempo y se complica de manera permanente el paso por el Estrecho de Ormuz, que influiría en la distribución de petróleo y en un estrangulamiento de la oferta, que empujaría a la subida del resto de costes, que podría hacer subir los precios en un contexto de todavía elevada liquidez en los mercados, que no frenaría, más bien empujaría, a los precios, como vemos que ya está pasando en este mes de marzo que analizamos.
Somos más pobres, con una clase media cada vez más empobrecida, con toda una generación que, por primera vez en décadas, va a vivir peor que sus padres. Ese será el triste legado económico de Sánchez. Carestía de la cesta de la compra, impuestos confiscatorios y cotizaciones asfixiantes empobrecen a una clase media que, a este paso, se irá alejando cada vez más de los estándares de nivel de vida que caracterizan a dicha clase media, cosa que sería, de confirmarse, letal para la propia evolución económica española.