C’s y Vox están obligados a entenderse

C’s y Vox están obligados a entenderse

Vox y Ciudadanos comparten un mismo deseo de reconocimiento. A partir de este punto inicial, todo lo demás entre ellos dos diverge. Mientras que Vox desea el reconocimiento de C’s, la formación de Rivera desea el reconocimiento de la mayoría social, incluso de aquellos que no le han votado. La forma que tienen de llevar a cabo esta lucha es negándose mutuamente entre sí. Vox parece dispuesto a tumbar los Gobiernos de Murcia y Madrid de no conseguir el reconocimiento de C’s. Y el partido de Rivera simula estar dispuesto a nuevas elecciones o incluso pactar con el PSOE antes de salir retratado en una foto con Abascal. El problema de mantener este pulso hasta las últimas consecuencias es que ninguno de los dos partidos lograría la victoria sobre su rival, sino la destrucción mutua.

Muchos de los votantes de Vox no entenderían –y penalizarían luego en las urnas– que este partido apurara tanto en las negociaciones como para poner en riesgo la presidencia de su Comunidades, que podrían acabar en manos socialistas. Ciudadanos está en posición muy parecida. En teoría son un partido de centro, pero tras su giro a la derecha en las dos últimas campañas electorales, la mayoría de sus electores se sentirían traicionados si Rivera fuera incapaz de llegar a un acuerdo con PP y Vox y, en cambio, prefiriese aupar ejecutivas socialistas.

En repetidas ocasiones hemos llamado desde este espacio editorial a un entendimiento entre las distintas fuerzas del centroderecha. Sólo de esta manera parece adivinarse en el medio plazo la posibilidad de ganar el Gobierno de España para la moderación y el futuro de todos. A los argumentos relacionados con el bien común del país, añadimos uno nuevo –más pedestre– pero quizás por ello incluso más eficaz: el propio interés. Una actitud maximalista y excluyente entre Ciudadanos y Vox no sólo resultaría contraproducente para España, también lo sería para ellos mismos. Conviene recapacitar.

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