Bruselas elogia al CNI; Sánchez lo degrada

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Ahora resulta que la nueva directora del CNI, Esperanza Casteleiro, ha desvelado que la Comisión Europea tiene previsto adoptar los métodos de la institución en materia de ciberseguridad en varios países de la Unión Europea. El elogio de Bruselas supone un incentivo para los servicios de Inteligencia españoles, que son un ejemplo para los servicios secretos de todo el mundo -su prestigio es incuestionable-y dejan como un hipócrita a Pedro Sánchez, que destituyó a su anterior responsable, Paz Esteban, sólo para dar carnaza a los golpistas catalanes, que pedían su cabeza y la de la ministra de Defensa, Margarita Robles. No cabe mayor indignidad que entregar la cabeza de una intachable servidora pública a los enemigos de España con el vil argumento de que tuvo la culpa del espionaje a los teléfonos móviles del presidente del Gobierno y varios de sus ministros, cuando es un hecho probado que el CNI advirtió hasta la saciedad al Ejecutivo del peligro que corrían de ser espiados y Moncloa no hizo nada.

Según Casteleiro, España es, tras Estados Unidos, el segundo país del mundo que cuenta con mayor número de Centros de Operaciones de Ciberseguridad y que «por este motivo, la Comisión Europea ha elegido a nuestro país como piloto para su posterior implantación en el resto de los estados miembros». En estas circunstancias, la purga del Gobierno resulta, todavía, mucho más infame. Sánchez ha sido capaz de destituir a quien hizo del CNI un ejemplo para todo el mundo. Para todos, menos para el presidente del Gobierno de España, una ignominia en toda regla que retrata al personaje.

Sólo con el paso del tiempo y cierta perspectiva, la sociedad española podrá darse cuenta con toda claridad de la vileza política de Pedro Sánchez, el único dirigente del mundo que, por mantenerse en el poder, es capaz de poner a los pies de los caballos a unos servicios de inteligencia que son ejemplo de profesionalidad y eficacia.

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