Begoña Gómez: una pichona muy carroñera

Begoña Gómez: una pichona muy carroñera

El «gran jefe» dio un puñetazo en la mesa y dijo «que su mujer puede ser una pichona, pero que no es una corrupta». Ésta es la jerga que se habla en los ambientes barriobajeros y prostibularios en los que se formó el presidente del Gobierno, alias el Saunas, a quien el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, espetó a la cara en el Congreso de los Diputados esta sonora frase que quedará grabada para los anales de la historia: «¿Pero de qué prostíbulos ha vivido usted? Ha sido partícipe a título lucrativo del abominable ejercicio de la prostitución».

El Saunas decía que la hija del proxeneta, Sabiniano Gómez, podía ser una pichona. El diccionario de la RAE define al pichón y a la pichona como el pollo de la paloma casera o como un apelativo cariñoso que nada tiene que ver con el que se le da en esa frase. En el diccionario de americanismos de la Asociación de Academias de la Lengua Española aparece una acepción que ya nos da alguna pista cuando nos dice que, en algunos países, se usa para definir a una «persona, joven y sin experiencia», o a un «jugador al que se gana con facilidad». Así que podemos concluir que, en esos ambientes arrabaleros de lupanar en los que la cloaca del Saunas se mueve como pez en el agua, una pichona debe ser una persona joven e inocente a la que es fácil engañar. Más víctima que culpable.

Pero a la cría del buitre, que es el ave carroñera por excelencia, también se la denomina polluelo o pichón, así que una pichona también es esa ave pequeñita que se alimenta, con perdón, de la carroña regurgitada por sus progenitores, procedente de carne y vísceras de animales muertos, tal y como Begoña Gómez se alimentó, hasta que fue bien mayorcita, del dinero manchado del sudor y de las lágrimas de las prostitutas a las que explotaba su padre, que se dedicó junto a sus hermanos a forrarse con el negocio de las saunas-prostíbulo.

Es difícil que la cría de un buitre se convierta en una paloma. Este tipo de comportamientos aprendidos en la infancia y en la juventud contribuyen a formar el carácter y la personalidad del adulto y, quien se ha criado explotando las necesidades de los más desfavorecidos, difícilmente dejará de repetir ese mismo comportamiento cuando llegue a la edad adulta. Por ese motivo, no es de extrañar la exclusiva que publica hoy OKDIARIO, informando de que la Pichona, la mujer de Pedro Sánchez, el Saunas, se está lucrando alquilando a precio de oro y por habitaciones un apartamento ubicado en una de las zonas más tensionadas del centro de Madrid.

Imitando el comportamiento de los fondos buitres inmobiliarios, la mujer de Pedro Sánchez cobra 2.200 euros al mes a dos universitarias extranjeras por un piso que su padre, Sabiniano Gómez, compró gracias al dinero obtenido de la prostitución. El inmueble se encuentra ubicado a escasos metros del Congreso de los Diputados, donde su marido dice que su función es «unir a propietarios e inquilinos contra los fondos buitre», que hacen lo mismo que su esposa.

El patrimonio inmobiliario del matrimonio Sánchez-Gómez daría para que ellos mismos fueran calificados como grandes tenedores, que es la denominación legal para eso que ellos llaman fondos buitre. A su nombre, Pedro Sánchez tiene dos pisos con sus plazas de garaje, uno de ellos actualmente alquilado por más de 1.100 euros al mes, según consta en su declaración patrimonial en el Congreso. Inscritas a nombre de Begoña Gómez existen otras cuatro viviendas, repartidas por Somosaguas, Mojácar (Almería) y el centro de Madrid, incluido este piso alquilado por habitaciones. En total, seis viviendas que ya aparecen inscritas a sus nombres, a las que hay que sumar las que Begoña recibió en 2024 en herencia de su padre, el de los prostíbulos saunas, cuyos plazos de inscripción ha decidido alargar para que no aparezcan aún a su nombre. Se trata de otras dos viviendas en Madrid, una de ellas un chaletazo en la lujosa urbanización Prado de Somosaguas – La Finca, donde pretenden trasladarse en cuanto los echemos de La Moncloa. Sumarían en total ocho viviendas, varias de ellas alquiladas por varios miles de euros mensuales. La mujer del Saunas tiene un patrimonio inmobiliario digno de la pichona más carroñera.

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