Los zoólogos no dan crédito: los renos de Alaska se comen sus propios cuernos y descubren una causa sorprendente
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En Alaska, los científicos han descubierto algo que durante años pasó desapercibido: los renos mastican y se comen las astas que pierden cada año. El comportamiento, documentado ahora con detalle, sorprendió a los zoólogos cuando empezaron a analizar cientos de cuernos repartidos por la tundra.
El estudio, liderado por la investigadora Madison Gaetano y publicado bajo el título A Gnawing Question: How Do Caribou and Other Arctic Mammals Exploit Shared Bone Resources?, explica que los propios renos son responsables de la mayoría de las marcas de mordedura encontradas en astas abandonadas en el Ártico. El motivo resulta más complejo de lo que muchos científicos habían supuesto durante décadas.
Los expertos descubren que los renos de Alaska se comen sus cuernos y la causa es sorprendente
Los investigadores analizaron más de 1.500 astas halladas en la llanura costera del Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico, en Alaska. Más del 80 % presentaba marcas claras de mordedura. Cuando el equipo examinó los patrones de desgaste y las huellas dentales, el resultado fue contundente: alrededor del 99 % de esas marcas correspondían a renos.
Durante años, muchos especialistas pensaron que los principales responsables eran roedores u otros animales que aprovechaban los huesos abandonados. Sin embargo, el análisis detallado de los dientes y de las marcas reveló que los propios renos eran los consumidores habituales de esas astas.
La explicación está en la nutrición. Los renos practican osteofagia, un comportamiento que consiste en roer huesos para obtener minerales. Las astas están compuestas por grandes cantidades de calcio, fósforo y proteínas, nutrientes especialmente valiosos en el entorno ártico, donde el suelo y la vegetación contienen pocas reservas minerales.
El estudio explica que esta conducta resulta especialmente importante para las hembras. Las renas pierden las astas pocos días después de parir, justo cuando empiezan a producir leche para sus crías. En ese momento necesitan recuperar rápidamente minerales que han perdido durante el embarazo y la lactancia.
Al masticar las astas que encuentran en el suelo, las hembras acceden a una fuente concentrada de nutrientes sin tener que recorrer grandes distancias ni gastar demasiada energía buscando alimento mineral en la tundra.
Los científicos también observaron otro detalle llamativo. Los renos transportan literalmente toneladas de fósforo hasta sus zonas de parto cada año porque migran con las astas todavía en la cabeza durante el invierno. Cuando finalmente las pierden, ese material queda disponible en el suelo como reserva mineral para la manada.
Cómo se les caen los cuernos a los renos y cómo los mastican
Las astas de los renos no permanecen siempre unidas al cráneo. Cada año pasan por un proceso natural llamado desmogue. Cuando termina la temporada de crecimiento, el flujo sanguíneo que alimenta el tejido se detiene y el hueso muere. Poco después las astas se desprenden sin provocar dolor al animal.
Una vez en el suelo, esos restos se convierten en un recurso muy visible en la tundra. El equipo científico encontró miles de astas repartidas por las zonas de parto, muchas de ellas con claros signos de haber sido roídas. Los renos no las consumen de un solo bocado. Al ser herbívoros, carecen de colmillos capaces de romper huesos de golpe. En lugar de eso utilizan sus potentes molares traseros para ir desgastando las puntas y los bordes de las astas poco a poco.
Las observaciones muestran que el proceso suele empezar en los extremos más finos. Esas partes contienen un tejido óseo más esponjoso y resultan más fáciles de triturar. A medida que el animal roe el material, las marcas de dientes dejan surcos profundos muy característicos.
El interior de las astas también facilita el proceso. Aunque por fuera parecen extremadamente duras, contienen una estructura más porosa donde se concentran muchos de los minerales que buscan los animales.
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