Paso de gigante en la lucha contra las especies invasoras: científicos españoles ya miden su impacto real en ecosistemas
Las especies invasoras llegan a un ecosistema, se expanden sin control y acaban alterando equilibrios que llevaban siglos funcionando. Lo hacen a través de la depredación, la competencia o cambios físicos en el entorno, y suelen provocar efectos que van más allá de la desaparición de algunas especies.
El estudio Expanding invasive species impact assessments to the ecosystem level with EEICAT, publicado en marzo de 2026 en PLOS Biology, plantea una forma distinta de medir ese daño. El equipo internacional, con participación de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), propone analizar cómo estas invasiones transforman el sistema completo, no sólo sus efectos más visibles.
Así afectan las especies invasoras al equilibrio de los ecosistemas
Los investigadores han desarrollado EEICAT, una herramienta que amplía el marco anterior y permite evaluar impactos en tres niveles: individuos y poblaciones, comunidades de especies y funcionamiento del ecosistema. Ese cambio introduce una lectura más precisa de lo que ocurre tras una invasión.
Hasta ahora, los sistemas de referencia como EICAT se centraban en medir si una especie invasora provocaba el declive o la extinción de especies nativas. El nuevo enfoque incorpora variables que antes quedaban fuera, como cambios en la calidad del agua, alteraciones en el suelo o modificaciones en los ciclos de nutrientes.
El estudio identifica hasta 19 tipos de impacto distintos. Cada uno se evalúa en función de su magnitud, desde efectos mínimos hasta alteraciones masivas. La diferencia clave es que el análisis ya no se hace sobre la especie en abstracto, sino sobre cada caso concreto de invasión. Una misma especie puede tener efectos muy distintos según el entorno donde se establezca.
Los autores explican que muchas invasiones no eliminan directamente a otras especies, pero sí modifican procesos esenciales. Ese tipo de impacto resulta más difícil de detectar, aunque puede desestabilizar el ecosistema a medio plazo. EEICAT permite registrar estos cambios y compararlos entre estudios.
El trabajo recoge ejemplos claros. El cangrejo rojo americano consume plantas acuáticas, reduce la cobertura vegetal y deja sin refugio a peces e invertebrados. Ese cambio altera también la calidad del agua. En las islas, las ratas invasoras reducen poblaciones de aves marinas y, con ello, disminuye el aporte de nutrientes al suelo y al mar, lo que acaba afectando a arrecifes y peces.
Los investigadores añaden que algunas especies actúan como «ingenieras del ecosistema». No sólo interactúan con otras especies, sino que modifican el hábitat físico. Ese tipo de alteración puede ser irreversible si cambia las condiciones básicas del entorno.
Cómo es la situación de las especies invasoras en España
España convive con un número creciente de especies invasoras y con impactos que ya tienen consecuencias visibles en varios territorios. Las administraciones han intensificado el control, aunque los datos muestran que el problema sigue en expansión.
En la Comunidad de Madrid, los equipos de gestión retiraron más de 4.000 ejemplares en 2025. Entre ellos había galápagos americanos, cotorras argentinas, mapaches y peces invasores como la perca sol. Estas actuaciones buscan frenar la expansión antes de que los daños se consoliden.
Los científicos también trabajan en prevención. La red InvaNET, que agrupa a 31 instituciones españolas, ha identificado 108 especies con alto riesgo de establecerse en el país. Este tipo de análisis permite anticipar escenarios y actuar antes de que la invasión se produzca.
El impacto económico también es relevante, estudios recientes elevan el coste real de las invasiones hasta un 1.600% más de lo estimado inicialmente. Esa cifra incluye daños en agricultura, infraestructuras y gestión ambiental.
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