Especies protegidas

No hay que echar las campanas el vuelo, pero Aragón confirma una población de 321 urogallos en el período 2021-2026

Urogallos
Macho cantando durante la época de celo, en el valle de Arán. Foto: Arturo de Frias Marques en Wikimedia Commons.
  • Alejo Lucarás
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Los urogallos (Tetrao urogallus) llevan ya décadas en retroceso en España. En el Pirineo aragonés, donde habita la subespecie pirenaica (T. u. aquitanicus), la dificultad para censar una especie tan discreta y territorial ha sido un obstáculo constante para calibrar el verdadero estado de la población. No obstante, los avances en genética han cambiado esa ecuación.

El programa de conservación puesto en marcha por el Gobierno de Aragón en 2021 ha permitido, por primera vez, estimar la población con una metodología rigurosa. Los resultados, correspondientes al período 2021-2026, ofrecen un retrato más detallado del que existía hasta ahora, aunque no necesariamente más tranquilizador.

Aragón estima 321 urogallos en el Pirineo: más ejemplares de lo esperado, pero la tendencia no remonta

Según señala un comunicado oficial de la Federación Aragonesa de Caza, el censo genético realizado en 2021 identificó un mínimo de 168 individuos distintos a partir de muestras de ADN recogidas en el campo.

Aplicando modelos estadísticos de captura-recaptura, los técnicos estimaron una población media de 321 ejemplares, con un intervalo de confianza que sitúa la cifra real entre 259 y 497 urogallos. Es, en cualquier caso, más de lo que los censos convencionales sugerían.

Pero cuidado, porque los datos tienen una lectura doble. La estimación es positiva en términos absolutos; sin embargo, la tendencia histórica de la especie sigue siendo negativa.

El abandono del 40% de los cantaderos (los enclaves donde los machos realizan su exhibición nupcial en época de celo) refleja una retracción territorial sostenida que ninguna cifra aislada puede disimular. De ahí la cautela con la que las propias administraciones presentan los resultados.

Los urogallos del Pirineo seleccionan preferentemente bosques de alta montaña con una estructura forestal específica: mayor altitud, diversidad estructural intermedia y una espesura ni demasiado densa ni demasiado abierta.

La pérdida de esa configuración por el abandono rural, los cambios en la gestión forestal y el avance del matorral ha reducido progresivamente el hábitat disponible.

Dos millones de euros y 400 hectáreas intervenidas para frenar el declive de esta ave en Aragón

El plan de conservación del urogallo en Aragón, dotado con dos millones de euros para el período 2021-2026, ha combinado actuaciones directas sobre el hábitat con un seguimiento científico continuado. En total, se han intervenido más de 400 hectáreas en el Pirineo, con dos tipos de actuaciones principales:

  • 330 hectáreas sometidas a tratamientos selvícolas para reducir la espesura forestal y abrir claros.
  • 87 hectáreas con desbroces selectivos y generación de madera muerta.

A estas intervenciones sobre el bosque se suman la plantación de especies nutricias para la alimentación del urogallo, la instalación de cajas nido, el control de depredadores y la regulación del acceso humano a los cantaderos en los períodos más sensibles del ciclo reproductor. La zona de Bielsa, en Huesca, ha sido uno de los focos principales de actuación.

El urogallo cantábrico, en situación mucho más crítica

La situación del urogallo pirenaico en Aragón contrasta con la de su pariente ibérico más amenazado: el urogallo cantábrico (T. u. cantabricus), catalogado en peligro de extinción en el Catálogo Español de Especies Amenazadas y considerado desde 2018 en situación crítica, el escalón previo a la extinción.

Según los últimos datos disponibles, la población cantábrica se estima en torno a 292 ejemplares, frente a los 404 que se calculan para el conjunto de la subespecie pirenaica en el Pirineo español y francés.

En la vertiente occidental de la Cordillera Cantábrica, el declive ha sido especialmente dramático. Dramático porque, entre 1978 y 2019, el número de aves se redujo en al menos un 90%.

Un equipo de la Estación Biológica de Doñana (CSIC) ha advertido de que la población cantábrica podría estar atrapada en una espiral de extinción ligada a la endogamia y la depresión genética.

En el frente de la cría en cautividad, el programa de León logró sacar adelante 76 polluelos en 2025, un récord para la especie, aunque los expertos advierten de que la reintroducción exitosa depende de que el hábitat natural sea adecuado.

Más allá de los datos: ¿Cuáles son las otras amenazas que enfrentan los urogallos?

Más allá de las cifras, los especialistas coinciden en señalar un conjunto de presiones que ningún plan de conservación puede resolver de forma inmediata. La densificación forestal por abandono del pastoreo reduce la calidad del hábitat. La depredación (especialmente de nidos y pollos por zorros, córvidos y mustélidos) limita el éxito reproductor en años críticos.

Y la perturbación humana en los cantaderos durante la primavera puede traducirse en fracasos reproductores con efectos acumulativos.

El cambio climático añade otra variable de fondo… El ascenso térmico en la montaña presiona a la especie hacia cotas más altas, reduciendo el espacio disponible en un territorio ya de por sí limitado.

En el Pirineo, donde la subespecie pirenaica desapareció hace unos 20.000 años para recolonizar el área posteriormente, la historia geológica ilustra tanto la resiliencia de la especie como su sensibilidad ante cambios ambientales profundos.

La cifra de 321 urogallos en Aragón es, en ese contexto, un punto de partida más sólido que los anteriores, no una señal de recuperación.

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