Nadie lo vio venir: un estudio confirma que los ríos con castores europeos almacenan un 26% más de carbono
Los castores europeos son una especie presente en varios ríos de Europa y España que ha recuperado terreno en las últimas décadas, y cuya actividad empieza a mostrar efectos medibles en el funcionamiento de los ecosistemas fluviales.
El estudio, liderado por la Universidad de Birmingham, confirma que los tramos fluviales donde actúan estos animales retienen un 26% más de carbono al año. La investigación detalla cómo sus presas transforman el funcionamiento del río y cambian su papel en el ciclo climático.
Los ríos con castores europeos almacenan un 26% más de carbono, según un estudio internacional
Un equipo internacional liderado por la Universidad de Birmingham ha comprobado en Suiza que los ríos con castores europeos almacenan un 26% más de carbono tras analizar durante un año un tramo fluvial modificado por estos animales. El trabajo, publicado en Communications Earth & Environment, cuantifica por primera vez el impacto real de sus presas en el ciclo del carbono.
Los investigadores midieron todos los flujos de carbono en un tramo de 800 metros de la cuenca del Rin con presencia de castores desde 2010. El equipo combinó sensores de caudal, muestreos de agua y mediciones directas de gases como el CO₂ y el metano. También analizó sedimentos y biomasa para calcular cuánto carbono queda retenido en el sistema.
Los datos muestran que el ecosistema alterado por los castores actúa como sumidero neto. El sistema acumula cerca de 98 toneladas de carbono al año, una cifra que equivale a aproximadamente un 26% del carbono total que entra en ese tramo. La mayor parte no se queda en la superficie, sino que se infiltra en el subsuelo en forma de carbono inorgánico disuelto, además de quedar atrapado en sedimentos y madera muerta.
El contexto explica el alcance del cambio. Los ríos de cabecera procesan grandes cantidades de carbono a escala global, pero los modelos tradicionales apenas habían tenido en cuenta el papel de los castores. Estos animales transforman arroyos rápidos en zonas más lentas y complejas, donde el agua permanece más tiempo y cambia la dinámica del carbono.
Sin castores, ese mismo tramo funcionaría como un sistema mucho menos eficiente, con una capacidad de almacenamiento casi residual. Con presas activas, el río deja de ser un simple canal de transporte y pasa a retener carbono durante años, incluso décadas.
Qué hacen los castores para que los ríos almacenen más carbono
El estudio identifica tres procesos que explican el aumento de carbono en estos ríos. El primero tiene que ver con la velocidad del agua. Los castores levantan diques con ramas, barro y piedras, lo que reduce la corriente y favorece que hojas, restos vegetales y partículas orgánicas se depositen en el fondo en lugar de seguir río abajo.
El segundo proceso ocurre en los sedimentos. Las zonas inundadas generan condiciones con poco oxígeno. En ese entorno, la materia orgánica se descompone más despacio y el carbono permanece almacenado durante más tiempo. Los análisis indican que estos sedimentos pueden acumular entre 1,5 y 8 veces más carbono orgánico que los suelos cercanos sin intervención de castores.
El tercer mecanismo afecta al carbono disuelto. Una parte importante se infiltra en el subsuelo y queda retenida en acuíferos o en formas estables. Ese flujo subterráneo explica más de la mitad del carbono retenido en el sistema.
El equipo también observó cambios estacionales. En verano, cuando baja el nivel del agua, aumentan las emisiones de CO₂ desde los sedimentos expuestos. Aun así, esas pérdidas no compensan el carbono almacenado el resto del año. El balance anual sigue siendo claramente positivo.
Cuántos castores hay en España y dónde se concentran
En España, la presencia del castor europeo crece desde principios de los años 2000. No existe un censo oficial cerrado, pero distintas estimaciones sitúan la población por encima del millar de ejemplares, con núcleos consolidados en el Ebro y expansión hacia otras cuencas.
Su regreso ha generado debate por el impacto local en riberas y cultivos, aunque los datos apuntan a efectos muy concentrados en zonas próximas al cauce.
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