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Hito esperanzador en la ganadería argentina: una vaca podría tener la clave para combatir las plagas de garrapatas

vaca
Vaca. Imagen de Freepik.

La ganadería en Argentina convive desde hace años con un problema persistente: las plagas de garrapatas, que afectan la sanidad animal y generan pérdidas económicas relevantes. Una investigación reciente ha puesto el foco en una raza de vacas que podría marcar un antes y un después en el control del parásito.

El trabajo, impulsado por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), ha analizado durante décadas el comportamiento del bovino criollo. Aunque tradicionalmente se ha valorado por su rusticidad y adaptación, ahora emerge como una posible pieza clave para afrontar este desafío sanitario.

Qué papel tiene el bovino criollo en la lucha contra la garrapata

El bovino criollo argentino ha demostrado una alta resistencia natural a la garrapata común del bovino (Rhipicephalus microplus), uno de los principales problemas en regiones subtropicales del país.

Esta capacidad se ha documentado durante más de 40 años de estudios, especialmente en INTA Leales, donde se han llevado a cabo investigaciones centradas en cuantificar el parasitismo y su impacto en los animales.

Esta resistencia podría explicarse por la historia evolutiva de la raza. Su origen ibérico y más de 500 años de adaptación en Argentina han favorecido una selección natural que hoy se traduce en ventajas sanitarias concretas.

Además, los estudios han confirmado que este rasgo tiene una base genética y un nivel de heredabilidad suficiente como para incorporarlo en programas de mejora. Esto permite considerar al bovino criollo, tanto en pureza como en cruces, como una herramienta efectiva frente a las plagas en la ganadería.

Impacto de las garrapatas en la ganadería argentina

La presencia de Rhipicephalus microplus no solo afecta al bienestar animal, sino que también tiene consecuencias directas sobre la producción. Entre los efectos más relevantes se encuentran la reducción en la ganancia de peso, la desvalorización del cuero y la aparición de miasis, conocidas como bicheras.

A esto se suma su papel como vector de enfermedades como la babesiosis y la anaplasmosis, que forman parte del complejo conocido como tristeza bovina. Estas patologías representan uno de los principales problemas sanitarios en el Norte Grande argentino y condicionan tanto la productividad como la rentabilidad del sector.

Una estrategia genética para complementar el control sanitario

Frente a este escenario, los estudios liderados por María Florencia Ortega Masagué plantean una alternativa basada en la genética. La propuesta consiste en complementar los métodos tradicionales, centrados en el control químico, con estrategias de selección de animales más resistentes.

Las investigaciones han combinado evaluaciones directas con herramientas de genómica avanzada. En este proceso se han identificado regiones cromosómicas asociadas a una menor carga parasitaria, utilizando más de 48.000 marcadores genéticos (SNP). Este enfoque permite avanzar hacia sistemas de selección más precisos y eficientes.

Actualmente, nuevas evaluaciones se están desarrollando en INTA Mercedes, donde se analizan estas características en ambientes exigentes como los malezales. Los resultados obtenidos hasta ahora refuerzan la idea de que el bovino criollo puede desempeñar un papel estratégico en la ganadería argentina.

En conjunto, estos avances han abierto una vía prometedora para reducir el impacto de las plagas desde una perspectiva sostenible, integrando la genética como un recurso clave dentro del manejo sanitario.

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