La esperanza es lo último que se pierde: investigadores del CSIC confirman la recuperación de rayas en Baleares
Las aguas de las Islas Baleares esconden una gran noticia para la biodiversidad marina del Mediterráneo. Un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha constatado que varias especies de rayas muestran signos de recuperación tras décadas de presión.
Esta mejora responde a la reducción del esfuerzo pesquero y la resiliencia de estos animales frente a los cambios en su ecosistema marino.
Un estudio científico liderado por el CSIC revela la mejora de las poblaciones de rayas en aguas baleares
Una investigación publicada en la revista PLOS One, analiza el estado de conservación de los batoideos (rayas y mantas) en el archipiélago. El trabajo, liderado por Francesca Ferragut-Perelló del Centro Oceanográfico de Baleares (IEO-CSIC), integra análisis genéticos innovadores con modelos de evaluación pesquera.
Los científicos examinaron más de 180 secuencias del gen mitocondrial COI de siete especies distintas para determinar su salud biológica. Los resultados confirman una tendencia positiva, especialmente para la raya de clavos (Raja clavata) y la raya picón (Dipturus oxyrinchus).
Ambas especies han incrementado su biomasa de forma notable en los últimos años, alcanzando niveles de explotación considerados sostenibles. El equipo científico también destaca la estabilidad de la raya manchada (Raja polystigma), un endemismo mediterráneo que mantiene poblaciones distribuidas en la zona.
La biodiversidad de los batoideos ante el nuevo Plan Plurianual de pesca
Esta recuperación no ocurre de forma aislada, sino que guarda una relación directa con la gestión de los recursos.
Históricamente, Baleares ha mantenido una presión pesquera inferior a la de regiones peninsulares adyacentes. Sin embargo, el punto de inflexión reciente lo marca la aplicación del Plan plurianual para la pesca demersal en el Mediterráneo occidental (Reglamento UE 2019/1022).
Desde su puesta en marcha en 2020, este marco regulador ha reducido reducido los días de pesca de la flota de arrastre de fondo. Los datos muestran que el número de jornadas de actividad ha caído un 40% respecto al periodo 2015-2017.
Esta disminución del esfuerzo tecnológico y temporal permite que especies vulnerables por su crecimiento lento y baja fecundidad encuentren un respiro necesario para repoblar sus hábitats tradicionales.
¿Cómo influye la profundidad en la supervivencia de estas especies?
La investigación del IEO, la Universidad de las Islas Baleares (UIB) y el Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC) resalta que la distribución batimétrica funciona como un escudo natural.
Las especies que habitan zonas menos frecuentadas por los buques de arrastre conservan una mayor diversidad genética. Éstas son las zonas y especies más destacadas:
- Refugios costeros: la raya boca de rosa (Raja brachyura) y la raya áspera (Raja radula) habitan mayoritariamente en fondos de menos de 50 metros, donde el arrastre está prohibido en las islas.
- Talud profundo: la raya santiaguesa (Leucoraja naevus) prefiere los márgenes de la plataforma y el talud superior, áreas poco explotadas por la flota local.
A pesar de estas buenas noticias, el análisis genético revela que la diversidad de nucleótidos en especies como la raya de clavos sigue siendo baja debido a la intensa sobreexplotación sufrida en el pasado.
Los investigadores advierten que, aunque crezcan, la «erosión genética» histórica requiere una vigilancia continua. Este avance científico permite diseñar estrategias de gestión más precisas que aseguren el futuro de estos depredadores esenciales para el equilibrio de las redes tróficas del Mediterráneo.